14/6/04

Libertad

Los hijos de los feriantes eran muy mentirosos. Siempre estaban contando cosas increíbles, como que tenían un barco, o que conocían a famosos, o que montaban a menudo en avión. Invitaban a tabaco y presumían porque podían montar en las atracciones todas las veces que querían, gratis. Pero sólo montaban cuando nosotros los mirábamos, para presumir. Había tres hermanos que podían estar toda la noche jugando si les daba la gana. Cuando nosotros nos teníamos que ir ellos se quedaban allí para lo que suponíamos era lo mejor de la noche.
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