3/4/14

Entregarse

He ido a comprar un litro de leche para poder tomar café y he visto dos monjas muy jóvenes y espigadas vestidas con hábitos en varios tonos de marrón. Una era negra y la otra era blanca, las dos de la misma altura y con la misma sonrisa celestial. Se sabían observadas y sonreían con timidez.
Se han entregado y ya no tienen la maldición de la posibilidad sobre sus hombros. No es morir en vida, es renunciar a elegir. Es renunciar, no a vivir, sino a elegir. ¿O es que elegir es vivir o vivir es elegir? Sea como sea, están en paz. Un gran paz. Esa paz mortal, plena.

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