18/9/15

Fracasados

​Puesto que en nuestro entorno se nos consideraba fracasados tanto si teníamos trabajo como si nos despedían, nosotros mismos empezamos a considerarnos fracasados.

(...)

El fracaso se nos antojaba tan corriente como respirar. Era nuestro denominador común, al igual que la confianza. Y sin embargo, cada uno de nosotros aportaba su propio granito de arena: el propio fracaso. En este fracaso, cada uno de nosotros se había forjado una mala imagen de sí mismo, una imagen salpicada de arranques de engreimiento atormentado.

Herta Müller, La bestia del corazón

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