28/1/16

Mujer friega

Friega los platos en silencio, con parsimonia. No suele hacerlo a esa hora, pero hoy sí. Friega en silencio. Cuando la interrumpen contesta malhumorada, y es que hay algún problema de ritmo en su voz, en su garganta y, según ella, en el mundo, en lo que la rodea, que chilla a veces como un perro herido y vibra a veces como un gong lento. Se corta en el dedo índice, un corte pequeño que será molesto durante días, y deja que el agua caliente limpie la sangre. Los niños vienen por tercera vez a acusarse mutuamente. Gritan. Entonces es ella quien grita. Los niños lloran y ella se agarra con las dos manos al fregadero y pega la frente en el armario de los vasos, y se queda así, jadeando.

No hay comentarios:

▼▲ Mostrar / Ocultar comentarios

Publicar un comentario

Habla, di

¡Recomienda este blog!