19/5/16

Perrillos

Me paso las tardes en el puerto. Es tan divertido. Sólo tienes que enseñarles una moneda y arrojarla al aire para que se lancen al agua como castores. y la saquen entre los dientes. Tienen los cuerpos morenos y fibrosos de pasarse la vida haciendo lo mismo, y tiemblan como flanes. Sonríen sorbiéndose los mocos. Aquí se vive como Dios. A veces hago como que la tiro, la moneda, y saltan y no la encuentran, y discuten si arrojé algo o no, pero no tienen más remedio que intentarlo una y otra vez. Se pelean por ver quién salta el primero, me encanta. Mi favorito es el más pequeño, que tendrá 7 u 8 años y parece un mono. A veces viene y se me agarra de la mano, para que me lo lleve. Cada vez que voy de vacaciones, y hace cinco años que repito sitio, me paso las tardes haciendo el juego de la moneda. Ya me conocen todos. A veces invito a alguno a un bocadillo y, te lo juro, comen con un ansia que da gusto. Es lo que más me gusta. Me parto de risa. Los muy granujas. Perrillos.

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