30/6/16

Concentración

i.

- Es un libro que estoy leyendo, que me revuelve, me dan ganas de clavarme cosas punzantes.
- ¿Qué libro es?
- No te lo diré.
- ¿Por qué?
- Porque sabrías demasiado. Me avergonzaría.
- A mí me llena de paz el que estoy leyendo.
- ¿Cuál es?
- No, no, no te lo diré.
- ¿Por qué?
- Porque también tengo intimidad.
- Perfecto. Me daré la vuelta y no te miraré. Si crees que me importa estás muy equivocada. Sé que lo dices porque yo no te he dicho el mío. Ay, he comido demasiadas anchoas. Las tengo a todas nadando en el estómago, anudándose.

ii.

Querida hormiguita:

¿Recuerdas cuando te observaba trabajar? Siempre has sido tan delicada. Refulgías en medio de las otras blandengues, dura y metálica. Yo fui el primero que te vi. Estaba siempre tan excitado por aquella época, sin dirección, sin saber cómo verterme afuera. No había nada que me excitara más que verte CONCENTRADA en los descansos, con tus libros. La concentración me puede, siempre me ha podido, no puedo contenerme ante la concentración, necesito tomar un instrumento y descerrajar algo, tengo esa necesidad. Queridita, queridita flor. Nunca me perdonarás. La añoranza de verte en la cadena de montaje, utilizando las manos, tan inmensamente seria, me llena de ansiedad. ¡Cuánto me has dado!

Ahora sé cuándo se estropeó todo. Tú me suplicaste que te hablara de ella, y gritaste de libertad. Sé que te produce tanto dolor que mencione sus muslos que no podrás ni llorar. Eres una pobre ingenua si crees que me importas en absoluto, siempre has sido una pobre ingenua. ¡Lee! ¡Lee tu mierda de libros y muérete! Y su garganta, y sus ojos, y su culo y su ombligo…

Te quiere,

No te quiere. ¡No te quiere!

iii.

Ella entra, seria y dura. Es de metal, es igual que una hormiga de metal, casi no habla. Su cara de lado es lisa, de una pureza que nunca he visto. Cuando expulsa el humo del cigarrillo, con su pelo liso tras la oreja, es como una niña. Lee el periódico y después se sienta en el grupo de los gemelos. Creo que sale con un gemelo, no sé cuál, pero jamás la he visto tocar a nadie. Jamás me mira cuando me pide algo, y no permite que le toque la mano al darle el cambio. Sin embargo, cuando sale, tambaleándose, casi cayéndose, apoyándose en los respaldos de las sillas, ¡oh!, me mira y me saca la lengua, siempre seria. Se va antes que los otros, quizá porque aguanta menos. A veces se cae en la puerta, y yo la recojo, y llamo a un taxi, y espero con ella a que llegue el taxi, y la beso, y la toco por todas partes, todo lo que quiero. Si vomita la tomo por los hombros y la vapuleo y la insulto. Ella nunca recuerda nada.

27/6/16

Yo soy

-Tu no eres.
-¿Yo no soy?
-No. Era una chica más joven que trabaja aquí, parecida a ti, pero no eres tú.
-Aquí no trabaja ninguna chica más joven.
-Pues tú no eres, te digo.
-Yo soy.
-No, no, te digo que no. Bueno, perdona, ¿eh? Era para preguntar por Irene. Pero si no eres tú, nada.
-Tranquila.
He estado mirando una y otra vez el vídeo en que Thich Nhat Duc se inmola y no grita ni mueve un sólo músculo. Permanece en paz en posición de meditación hasta que cae.
-S-sí… Perdona, ¿eh?
-Claro, no pasa nada. Tranquila.
-Dale recuerdos a Irene.
-No conozco a Irene. Pero soy yo.

25/6/16

Epistolario

y el otro día cogí el chupo del niño del suelo, lo chupé como Dios manda antes de enchufárselo en la boca y, según mi amiga A., provoqué un escándalo en la mesa de al lado, transmitido por apertura de ojos extra chic.

Un perrito, con sus tres largas patas, delicado como una estatuilla egipcia,
mi amor, un perrito precioso, sube a saltos la cuesta
sus orejas picudas aparecen en mi horizonte y me llenan de felicidad.


24/6/16

18/6/16

Pajarín

Una mujer camina por un prado grande como un pañuelo. Sería un día perfecto de primavera si no fuera por el viento que la hace andar con los hombros adelantados y agita su pelo largo en todas direcciones a la vez. Su cabeza es como un panal, no ve nada. Está en un parque, pero ha preferido atajar campo a través en vez de seguir los caminos. Viste de oscuro y lleva zapatos cómodos. También carga con una gran bolsa verde y un bolso de mano. Su pelo la azota y enloquece. De pronto, como si entrara en otro mundo, paz y calor. El pelo cae sobre sus hombros. Aparta un par de mechones que han quedado prendidos sobre su cara. Ha llegado ante el muro del cementerio, que recalienta el sol. Entra en el cementerio por acortar camino y huir del viento y ve que del otro lado del muro hay placas muy feas en recuerdo de las muchas personas que fueron fusiladas contra él. Las lee, una tras otra, y llora. Tres mil personas entre 1938 y 1942. Muchas. Es un día perfecto de primavera. Entra en la capilla a descansar un poco. Es fea. Tiene poco más de cien años y están las paredes descascarilladas y comidas de humedad.
Un pájaro negro revolotea lentamente sobre ella, entre columnas de sol. Entonces oye piar con ansia y ve, sobre una puerta, cerca del altar, un nido lleno de polluelos, cinco bocas abiertas a la vez.
Llega a casa y su hijo le habla. 
-Has tardado mucho. 
-Lo de siempre. 
-¿La abuela estaba bien?
-Sí. 
-¿Te reconoció?
-No. Me llamó pajarín, como llamaba a mi hermana, la que murió de pequeña. 
-¿Le diste el kitkat?
-Sí. 
-¿Le gustó?
-Sí, dio palmadas nada más que vio el envoltorio. Eso sí lo reconoce. 
-¿Te has cansado?
-Un poco. Me senté en la capilla del cementerio. 
-¿Había alguien?
-Pájaros. Polluelos. El nido dentro. Me subía con mi hermana a los árboles a observar los nidos.

16/6/16

Lluvia tibia

Hace uno de esos días de ráfagas de lluvia tibia. El sol tan pronto viene como se va y unas nubes de un gris azulado oscurecen de repente el puerto. Cuando se levanta viento los mástiles de los yates y las lanchas hacen un ruido como de poblado africano, como de cuencos de madera que entrechocan. El cajero estaba estropeado y yo tenía que ir hasta el final del paseo marítimo, un par de kilómetros, sin paraguas y sin dinero para un taxi. Pero no tenía frío y eso me reconfortaba. Respiraba bien, por la nariz, y percibía perfume a mar en el aire. Empecé a caminar con demasiada calma para la lluvia que caía. Pero la lluvia no duraba mucho, porque llegaba de repente como una bofetada, como un escuadrón de gotas que me golpearan las mejillas, y luego se iba durante un rato. Sobre el mar las nubes comenzaron a ser blancas y algodonosas. Cuando llegué al cajero saqué dinero y me di la vuelta. Los dos kilómetros de suelo mojado estaban iluminados por un sol rojo.

14/6/16

Moverse

i.
Está embarazada de ocho meses. Fuma. Se retuerce las manos. Se abraza a un cojín frente a la tele y se mueve adelante y atrás. Siente repentinos accesos de vacío en un lugar bajo el corazón. Ese lugar se vacía y se llena y se vacía. La angustia es insoportable y ella no sabe cómo va a hacer mientras espera, sin poder llorar. Se mueve y se mueve y se mueve. Cuando alguien no sabe qué hacer para soportar la angustia se mueve y aún así no puede soportarla pero no puede evitar moverse como si huyera.

ii.
Ese caminante concentrado y nervioso recorre la habitación incansablemente. Alguien lo sigue con el gotero, o no podría moverse. Una hija o un hijo, una esposa, un esposo. De un lado a otro de la cama. No es dolor. Es miedo, camina huyendo. Camina como si rezara.

iii.
Siempre siente una desazón que no la deja descansar. Siempre la necesidad de moverse para intentar acallarla. No sabe si siempre fue así o si fue el tiempo el que la convirtió en esta máquina desasosegada. Siempre teme por alguien. La quema la inquietud. Tiene que estar moviéndose, hacer algo, pasear de un lado a otro de una habitación, dar vueltas alrededor de una mesa, balbucear listas de compra en un intento de desahogar la impaciencia excesiva que la agita.
En el jardín. Todos duermen, casualmente, a la vez. Ahora hay sombra y el calor ya no es insoportable. Es, al contrario, muy agradable. Se sienta con un periódico. Hay un poco de viento y todo el verde se mueve. Todo está en movimiento. Ella tiene la mirada perdida en la mesa y todo el verde, los macizos de hortensias, los árboles de las montañas que la rodean, los setos, los arbustos, la hierba alta… todo se agita. Lo siente alrededor, el mundo agitado.
Y, sin embargo, ella, en paz. Una paz infinita. No sabe qué sentimiento es ése, y cuando por fin le da nombre y lo identifica, un vértigo crece en su estómago y casi se desmaya. Todos duermen. ¡Todos duermen! Su marido con el agujero con forma de pulmón en el pecho, duerme en paz. Su hijo, de regreso de un fin de semana en que no lo ven y con cuatro kilos menos que el viernes, duerme, en paz. Su hija, ayudada por los somníferos pero no por ello menos dormida, en paz. Todos duermen. La fronda se agita. El aire empieza a arder en el jardín. Cae de rodillas. Se levanta y entra en casa. Cierra todo a cal y canto. Abre la llave de gas.
Cuánta paz.



10/6/16

Diario de los 21 años

Todo el dia en casa sin hacer nada. Un día de vida. He pensado, leído a Pessoa y escrito un haiku. Ni siquiera he intentado estudiar.

Mañana, ir a la biblio, dejar el de dialectología, coger un libro en inglés, preferentemente de alguna novelista de las colonias. Lessing…

Hacer foto. De M.: F&F y Dial. ¿Algo más? Tengo que comparar apuntes, ver qué me falta y no volver a perder la cuenta. Jodidos apuntes.

Comprar 3 sellos de 25 y uno a Marruecos

Dead Again → Branagh.

Carretera asfaltada en dos direcciones → John Carpenter, S.B.

Acabo de ver En la cama con Madonna. ¿Cómo puede haber cuerpos tan perfectos y yo aquí lejos de tal belleza? Oh, cielos. Joder. Dios no es justo.

***

He hecho las fotoc. De M. Ya no tengo más que dos trozos de apuntes atrasados: ridículo.

El tío de Gram. Hca. me cae bien, parece buenazo y concienzudo, pero no soy capaz de seguirle el rollo y no me entero de lo que hacemos en clase.

Los libros de ejer. De Thompson &M, 2000 pelas. Alucina.

He cogido un libro de D. Lessing. Aunque acabo de ojearlo ahora mismo y no sé si me habré precipitado: parece muy barroca para mi inglés.

Sellos comprados.

¿Cuánto hace que no voy a clase?

***

Pues vaya asco. No me niego a estudiar, la verdad, me gusta: pero me niego a perder el tiempo haciendo dictados durante tres horas diarias. Se acabó.

***

Todo el día discutiendo: con M, con L.

Ayer salí. Hoy no fui a clase y no llevé el saco para C.

Ayer hablé con S. en la cafe. Me dijo que parecía que sabía lo que me decía, que podía hacer la tesis en su departamento, aunque hiciera lengua. ¿Qué quiso decir? ¿Que le gustaría? No, pero… no tenía por qué habermelo dicho.

Jugamos al trivial en casa de S. Estaban tan ciegos que sólo salimos MJ y yo.

El tipo de A. me vio por el pasillo y me dijo: “Hoy ha faltado usted a clase”. ¡Como en el colegio! El mismo que dijo que no AMPLIÁRAMOS sus apuntes por libros.

***

Ayer nos cortaron el agua por falta de pago. Me siento asquerosa, sucia y pesada.

***
Una tía con cara de solterona de posguerra, rubia, clara y triste, nos ha contado sus enfermedades y las de su primito. Yo, alucinada, mirándola con la boca abierta. Casi parecía que estuviera actuando para mí.

***

Conferencia sobre Luces de bohemia. Entretenida. Un conferenciante que no leía y vocalizaba. Claro, era actor.

Ya me he disculpado con C.

Soy imbécil. Ayer no fui a por entradas para Doña Rosta la soltera y me gustaría mucho verla.

***

Vaya fin de semaa. Adiós paz. Es muy rara esta situación, pero bueno.

***

Hoy hace un día de sol tras las nubes y aire frío.

No quiero pensar en mí.

Con este día necesito dar un paseo y echar humo por la boca.

Viene mamá. Comeré con ella.

***

He tomado un café con N. Tengo que llamarlo para darle el trabajo de la mujer en la Edad M.

A ver si estudio algo ahora y me pasa el tiempo sin pensar hasta que vea a S. y descargue mi conciencia.

Antropoloxía del nacionalismu. Joder, no sé si admirar la iniciativa de esta gente o lamentar la pérdida de energía.

He ido a la conferencia sobre Erasmo y religión en el Cancionero de Burlas. Podría haber sido muy divertida. Pero no.

Toda la mañana perdia. Bueno. Al menos no he faltado más que a Dialec.

Voy a ver si MJ me alimenta un poco. Estará con ganas de saber…

***

Me he matriculado para lo de San Juan de la Cruz. 500 pelas C. y 500 M.

Hemos hablado de becas, doctorados, trabajo en el extranjero… No sé. No sé qué haré.

C. (amigo F.) me ha dicho que por qué no escribo algo para la revista de filologia. Ja. Le he dicho que tendría que sorprenderme a mí misma, que sólo daría algo muy bueno. Pero me ha hecho pensar, qué le voy a hacer….

Ayer vi los Doors. Al principio sentía vergüenza ajena (tópicos, jipis…), pero luego me gustó: la caída en el pozo. Y los conciertos, claro.

***

Ayer llegué a casa y bronca. Esta mañana lo mismo, llorando, al final, por mi bajeza. Di a L. donde sabemos que le duele. Pero es que es tan dura e imperturbable en las discusiones, cruel involuntaria, que no hay otra forma de decir: esto que me dices es importante: SIÉNTELO, JODER. Entérate, al menos.

He estado sentada en la preciosa esquina de la galería, tras los servicios. Qué pena que a veces venga alguien. Sería un lugar secreto perfecto. Para mí sola. Pero no.

Ha pasado una hora y aún no he estudiado nada. Ojo triste y azul, el whisky corta la sangre del cerebro y hace que se encoja como crema en un vaso de agua.

8/6/16

Zambullida

i.

Noche inmóvil.
En confluencia de dos mares
caigo al fondo.

Rechina la nave
en su huida.

ii.

Dime si sufres.
El corazón de la caracola
son sus pliegues.
Toda ella es corazón
y al fondo
un sin fin.

iii.

Afinada como un cristal de hielo
que sostienes contra el sol.
El mundo se deshace.

Entro en tu transparencia
como un guijarro.

Gratitud.
Semillas de álamo blanco.



7/6/16

Lo que existe

Monito: te preocupa lo que existe y lo que no existe y exiges claridad en mis explicaciones bien: existen los kraken, los calamares gigantes los dinosaurios y los robots asesinos y sí, también existen los fantasmas pero muchos existen en este mundo y muchos en otros mundos pero en este mundo también hay monstruos pero no te pueden hacer nada porque yo mato pero en Fantasía, en el mundo de Fantasía y en las cabezas de la gente y en los libros sí, otros mundos maravillosos entonces tú, con los ojos como platos, entusiasmado, gritas metálico: ¿el niño que mataron en el parque está en esos mundos ahora? ¡a esos mundos voy a ir yo cuando sea un ángel!

6/6/16

«A uno le perdonan la culpa, el compromiso, el heroísmo, pero no el distanciamiento.»

El regreso del húligan, Norman Manea

5/6/16

Música


Crecen silencios entre las notas.
Cada una me golpea y muere. Todo mi cuerpo la recibe.
También el sol de nata en la habitación amarilla.
Hacen vibrar el tiempo sin tiempo de la conciencia.
Me elevo y giro herida en el espacio
sobre la sierra desnuda de hueso.


https://play.spotify.com/track/2Wr56ZUdWM5xoHP7SGTRKo

4/6/16

Transparencia

Alguien me dijo que mi poesía era transparente. No quiero compartir el halago, sino la finura de su forma de leer, la profundidad de su entendimiento. No sé si es transparente, pero debería serlo. Es transparente la palabra cuando no entorpece la idea. Es transparente la poesía cuando brilla la idea a través de las palabras. Las palabras entonces disipan la neblina y permiten ver la verdad. Es más: permiten ver aquello que el lector ya sabe, le permiten recordar lo que había olvidado. Por eso sabe que es verdad, porque es suya, del lector.
Si las palabras están en medio, entorpecen. No digamos ya la persona, el ego: cómo oculta y estropea lo que fuera que se pretendía mostrar.  
Así, también en la prosa. Ser transparente es desaparecer como persona, que no se vean el miedo, la vanidad, el deseo de reconocimiento del autor. Ser transparente y alado es ser sólo mirada. Ser, en cierto modo, inocente. No querer ofrecer de quien mira ninguna imagen. Sólo interesarse el que escribe por lo que desea contar, no por sí mismo ni por cómo lo cuente. Ahí está. Qué difícil intentar no tener estilo. Quitarse de la foto para que se vea la foto.

3/6/16

Fósiles

Conviene ser siempre consciente de la tristeza. En cuanto tienes unos días buenos te lanzas montaña abajo y olvidas, siempre olvidas.
La conciencia de la tragedia templa. Te encaprichas de la alegría como un niño y demasiada alegría provoca inconsciencia y vanidad. Hay que caminar de lado y un poco encogido.
Olvidas que una vez viste salir de una boca de alcantarilla un ratoncito muy pequeño. Te lo llevaste a casa, pero te riñeron y te mandaron tirarlo. Lo tiraste a un patio y al estrellarse contra el cemento murió. Durante semanas viste, cada mañana antes de ir al colegio y cada tarde antes de ir al colegio, cómo el ratoncito se iba pudriendo. Al final era sólo un rastro como el de un caracol.
Olvidas que hacía sol y parte del sol quedó con los árboles bajo la tierra. Durante millones de años.
Después un buen día llegó el príncipe encantador y abrió la tierra: allí estaban, erguidos bajo nuestros pies. El tiempo había aplastado el aire entre ellos y lo había convertido en carbón y así, blancos, gigantescos, aparecieron ante nuestros ojos.
Olvidas cuando te metías tras las puertas para llorar, cuando creías que llevaban a tus padres en furgonetas por comunistas, cuando el perro llamado Lagún pasó unos días en tu patio de luces. Representabas a la perfección el papel de amante de los animales.
Olvidas cuando saltabais al infinito. Así lo llamabais, ¿recuerdas? Saltar al infinito.
Era uno de esos pisos de los años 40 donde desayunaban niños obreros antes de que amaneciera y sonaran las sirenas. Había un patio de luces profundo y gris de humedad y hollín. El musgo crecía en las cañerías. Si mirabas hacia arriba veías trozos de cielo: cielo gris o cielo azul, nubes pasajeras, estrellas. Desde la ventana del servicio se salía al patio. En el borde de la ventana os poníais de pie con un espejo en las manos que reflejaba las cuatro paredes grises y rectas y el cielo, luminoso, al fondo del pozo. Saltabais gritando y aparecíais, girando sobre vosotras mismas con las faldas levantadas, en el cielo, donde flotabais como medusas.
Los últimos días de Pompeya en la belleza de una vida. El pequeño animal ramo, con los restos de comida como lentejuelas en el estómago, grabado en cera.

1/6/16

Títulos

Hay que empezar a poner títulos, esto no puede ser. De ahí surgen todos tus males, de la falta de títulos, o tú qué te crees, ¿que la vida es así, un día tras otro sin empaquetar ni nada, todo a la buena de Dios, manga por hombro? Al aire la lleva, ¿eh? Con razón. Desde mañana mismo quiero título en todo: en los días, en los paseos, en los riachuelos que atravieses, en las parejitas bobas con que te cruces, en los amamantadores de perros que salgan al paso, quiero un título en las nubes y en las horas o dos horas o tres, si es el caso y el título las unifica, quiero título en las semanas y los meses. Ya sabes. Y con garbo. Maldito amorfo.
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