10/12/12

Fuego

2/12/12

Soy omnisciente

Soy omnisciente. Mi rostro es del color del viento.
Claro que duele, pero eso es secundario.
No me quejaré.

10/11/12

No ver y no oír

Nunca hemos hablado del no ver y del no oír.

Vemos. Vemos bultos y oímos sonidos amortiguados como si camináramos siempre entre blanduras. Filtramos lo superfluo. No vemos la superficie de las cosas. No vemos los granos ni las venitas rotas. No vemos lamparones en el mantel, excepto por una flor de vino. Todo es como lo queremos: inacabado, siempre naciendo. Porque las manchas de luz, oh, espléndida luz, el tinte, oh, esplendoroso tinte, eso, llega limpio de menudencias.

El mar. Un lienzo de mercurio que respira, un espigón oscuro. El rumor nos enerva.

Un árbol. Su dramatismo, las luchas que mantiene con sus ramas y con el viento, los nudos que lo atan.

El espacio. El grosor de columnas cuya altura se nos escapa, una estancia tan grande que no sabemos si estamos solos.

Un hombre. Una sombra curva, un trazo vertical, un caminar. La velocidad con que se acerca o se alejará, la intensidad con que se recorta del fondo. Para qué más. Qué has comido, el azúcar me gusta más que la miel. Nada de eso. Adivinamos su mirada estremecida. Empezamos a andar a su lado. No oímos más que su respiración, que se acompasa a la nuestra poco a poco hasta que no la distinguimos y el aliento es uno, de un solo hombre.

Solo nos ponemos gafas cuanto tenemos miedo. Para ver más.

25/2/12

Ven resplandores de colores en el cielo. Verde, rosa. Se oyen explosiones. Piensan que quizá algún almacén se ha incendiado.
Llueve como si nunca fuera a dejar de llover y todo el mundo se resguarda del frío en sus casas. Ni siquiera hay tráfico.
Ponen una chaqueta al bebé y suben en zapatillas al desván.
Desde allí, sobre los edificios aplastados por la humedad, la ciudad extendida como un charco, ven los fuegos artificiales que nadie parece tirar para celebrar ninguna fiesta, que nadie parece observar, aplaudir. Ningún murmullo de admiración.
Todo el mundo encerrado en sus casas y los fuegos solos sobre la ciudad entumecida.

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