Secretos de un crimen.
Sandhya SuriCoproducción. Candidata por Reino Unido a los Oscars.
Otro mundo. Alienígena yo. Perpleja de que exista.
Tremenda película. Muy buena, digo con un gesto difícil de interpretar, de labios retraídos.
Solo por ver la India, merece la pena de vivir el horror. El ruido como un oleaje que no se aquieta nunca, basura, excrementos, cabras, perros, humedades y humanos que pululan. También, y a pesar de todo, la belleza de los árboles, de los rostros de nariz recta y ojos profundos y de las telas de los saris.
Una viuda hereda el puesto de policía de su marido. Una medida novedosa del Gobierno, un programa para mujeres. Un crimen terrible. Una resolución que es una parodia detectivesca y luego el infierno.
Puede verse aunque sea por esa mirada al mundo más extraño de la Tierra y dejarla, alguien muy sensible, cuando el espanto del desvalimiento y la injusticia sea insoportable. Yo la vi entera y no la olvidaré. Hay que soportar a veces el horror, aunque sea una sombra en una caverna. También hay una luz al final que alumbra lo que una bombilla de 20 Watios en la noche inmensa.
Spoilers:
Lo impensable: la brutalidad. La injusticia que no es sobre un cuerpo una costra que se pudiera arrancar aunque doliera. Si se arrancara, el cuerpo moriría porque no es costra, que es el cuerpo mismo. La pobreza, el desvalimiento de estar sujeto al capricho y el humor de otros. De las castas superiores. De la policía. De la casta superior.
Y la abominación del crimen cuando no produce espanto. La abominación de lo que hace de nosotros la injusticia, esa vida frágil en el miedo.