24/5/20

La canción de la última cita

Se enfriaba, desvalido, mi pecho,
pero eran ligeros mis pasos.
Me puse en la mano derecha
el guante de la mano izquierda.

¡Me pareció que había muchos peldaños
aunque sabía que eran sólo tres!


Anna Ajmátova


15/2/20

Una misma savia

Resulta que una misma savia resurge cada primavera. Son los árboles y las flores.

Resulta que nadie que goza es viejo. Son los fantasmas y los abrazos. A veces resulta que un jugo que nunca se secó fluidifica sin pausa el tono de una frase como la mácula de sangre persiste en impregnar la llave de Barbazul. El goce deja huellas. Deja zapatos de cristal, anillos muy estrechos que no le andan a ninguna criatura de este mundo. Hay que recoger sin descanso pruebas que se parte a extraer en el subsuelo de la tierra y la sombra de la historia. Es el baldío encantado.

Sobre lo anterior, Pascal Quignard

14/2/20

Soledad. 
¿No la quieres? Rasga.
Dadme una cuchilla y veréis mi sangre. 
Para verte, te rasgo. 
Para que me veas, me rasgaré. 

Lenguas brotan.

6/2/20

Hojas sueltas

Encontré unas hojas sueltas.
No había entre ellas unidad ni nada especialmente interesante que justificara guardarlas entre las hojas de un libro.
Un párrafo sobre que el escritor rompe el género con alusiones a Banville que en su momento puse en facebook.
Una clave para mí misma: recordar a las adolescentes, las de la virginal pasión. Y sí, recuerdo esa idea.
Una cantante que iba sobrada mientras que las dos que había a sus lados estaban demasiado ocupadas en cantar bien para ser expresivas. Las voces de los niños, angélicas por su pureza. Pureza e inexpresividad, que van unidas. Es necesario el pecado. La voz de un niño es ultraterrena. No vida: ángel. Cantar bien es dar vida.
Y un libro maléfico. Odiado. Irritante. Un libro para adolescentes con mensajes morales llenos de maldad. En el kitsch se esconde el diablo. Lo recuerdo bien, era sólo 2014. No recuerdo su título ni el nombre de su autora, afortunadamente. Un engañabobos nauseabundo.
Por fin entendí que eran las tres primeras hojas de una libreta abandonada y las había arrancado para empezarla de nuevo.
A la basura van.

También encontré una hoja de uno de esos blocks de notas de hotel, con fecha del 30 de marzo de 2019. Había cumplido un ritual bajo una luna de pináculos que vertía su leche.
«Abro un ala con ruido de lona.
Luego la otra. Las despliego.
Alguien se asusta.
Toma por ferocidad
mi gozo y determinación.»
Recordé entonces, al leer, que aquella misma tarde, antes, cuando salía yo, había sentido tu tristeza hondísima por vez primera. Incluso te pedí perdón. Entonces fue, me digo: cuando rebosaba yo.

23/1/20

Nido de tiempo

Necesito tan poco.

No dormirme en mi nido de tiempo.
Entrar en él como en un recinto sagrado.
El juego de hacer votos.
Comienzo.

Sí, así es: un puñado de versos me transforman.

26/12/19

Colma a sus amados en su sueño

Colma a sus amados en su sueño.
He aquí la herencia del señor, sus hijos
su recompensa, el fruto de sus entrañas.


También yo quiero ser colmada en mi sueño.

24/12/19

Poema para el fin de siglo, Czeslaw Milosz

Cuando todo era bueno
y había desaparecido
la noción de pecado
y estaba lista la tierra
en paz universal
para consumirse y disfrutar
sin credos ni utopías,

yo, no sé por qué,
enredado en libros
de profetas y teólogos,
de filósofos y poetas,
buscaba respuestas
crispado, haciendo muecas,
despertando en mitad de la noche,
mascullando al amanecer.

Lo que así me inquietaba
era un poco vergonzoso.
Sería falta de prudencia
y de tacto hablar de ello.
Podría ser, incluso, un atentado
a la salud de la humanidad.

Ay, la memoria
que no quiere dejarme,
ni los seres en ella vivos
cada uno con su dolor,
cada uno con su muerte,
con su terror.

¿Y dónde estaría la inocencia?
¿En las playas de un paraíso terrenal?
¿En el inmaculado cielo
sobre la iglesia de la higiene?
¿Es acaso porque hace ya
tanto tiempo...?

Según un cuento árabe,
Dios dijo, con un poco de malicia,
a un santo:
“Si yo hubiera mostrado a la gente
el pecador tan grande que eres,
no te alabarían”.

“Y si yo”, respondió aquel hombre pío,
“les mostrara lo compasivo que Tú eres,
no pensarían más en ti”.

¿A quién podría hablar
de este sombrío asunto
del dolor y la culpa
en la arquitectura del mundo,
si tanto aquí abajo
como arriba en las alturas
no hay poder que refute
la causa y el efecto?

No pienses en ella, no recuerdes
la muerte en la cruz,
aunque cada día Él muera,
el único, el todo amor,
el que concibió y permitió
que todo lo que es exista,
hasta las garras de tortura.

Absoluto enigma.
Intrincada concepción.
Mejor dejar aquí la charla.
Este lenguaje no es para la gente.
Benditas sean la alegría,
las vendimias y las cosechas.
Aun si no todos tenemos paz.



Czeslaw Milosz, en mi versión cero polaco, interpretación, pobre intento

17/12/19

Pero breastfeeding her imprisoned father Cimon
Line engraving after P.P. Rubens, ca. XVII Century

16/12/19

Inocencia

I do not know what I may appear to the world; but to myself I seem to have been only like a boy playing on the sea-shore, and diverting myself in now and then finding a smoother pebble or a prettier shell than ordinary, whilst the great ocean of truth lay undiscovered before me.

Isaac Newton

No sé qué parezca yo a los ojos del mundo, pero para mí mismo he sido como un niño jugando en la costa, distrayéndome de vez en cuando al encontrar un guijarro más suave o una concha más hermosa de lo normal mientras el gran océano de la verdad permanece sin descubrir ante mí.

¿No es eso la inocencia y no es esa inocencia la felicidad? Todo lo que deseo. Ser una niña.

19/11/19

La psiquis es muy curiosa


La psiquis es muy curiosa. Esta mañana llegamos a casa muy tarde (es decir, muy temprano), después de una boda. Desperté y unos minutos después volví a quedarme dormido. Soñé algo. Había una reunión en casa, mi hija Lucía estaba riéndose mucho con un vídeo que había preparado por el cumpleaños (o algo así) de Santiago, mi hijo; estaban compañeros de curso de ambos y muchos otros invitados. Yo -no sé por qué- debía llamar al móvil de mi hija para contarle que había dejado una bolsa con chocolates sobre mi cama y que uno se había derretido. Yo lo sabía porque había estado ahí en razón de que un niñito de unos dos o tres años estaba intranquilo y yo quise calmarlo dándole a comer un chocolate. Bajé con él de la mano desde el segundo piso y vi que su madre estaba con el sobretodo puesto, mirando por la ventana que el tiempo estaba empezando a ponerse malo y que posiblemente llovería. Cuando ella dio la cara, no que eras tú y te sorprendiste al ver a tu pequeño de mi mano: él tenía el chocolate en la mano y todo él con manchas de chocolate. «¡Niño! ¡Pero mira cómo te pusiste...!», le dijiste y él (los rulos rubios iguales a los de la fotografía que alguna vez de él posteaste) me miró muy confundido y con ganas de llorar. Hice lo que me correspondía (el sobretodo era de color camello). Lo tomé en brazos y le pregunté: «¿Quieres andar por las paredes como Spiderman?». El me regaló la sonrisa más bonita del mundo y (la cara más llena de chocolate), asintió, riéndose. Entonces lo hice gatear por sobre estantes y aparadores cantándole la música del antiguo programa de dibujos de Spiderman y él reía y reía, jojojó, jojojó. Levanté la vista y note que estabas más tranquila, la inquietud se te había ido del rostro...

Tal el sueño y te lo cuento tal como lo recuerdo. Perdóname la impertinencia de incluiros así, tan inopinadamente, en una fantasía...

Sólo sé que os vi felices.

Dios la bendiga siempre Estefanía.

***

Carlos B. G.: Gracias.

14/9/19

Dulce sueño

Y así como el que vive en remoto campo y no tiene vecinos esconde un tizón en la negra ceniza para conservar el fuego y no tener que ir a encenderlo a otra parte, de esta suerte se cubrió Odiseo con la hojarasca. Y Atenea infundióle en los ojos dulce sueño y le cerró los párpados para que cuanto antes se librara del penoso cansancio.
Odisea, V
Este magnífico cansancio del divinal Odiseo lo he sentido yo, tu sierva, Atenea, tras semejante tempestad. Y así como él se entierra para mantener vivo el rescoldo, me he hundido yo, aún ardiendo en la dulce oscuridad.

12/9/19

Hacerse el muerto

Los autores que me gustan nunca hablan situándose en la generación a la que pertenecen, sino, por decirlo de alguna manera, en el hueco entre generaciones. Y ese hueco es o el sepulcro o Dios. Sí, la verdad es que me parece que para escribir como es debido hay que hacerse el muerto.

Pierre Michon, en Llega el rey cuando quiere

10/9/19

Poesía y personalidad

«La poesía no consiste en dar rienda suelta a las emociones sino en huir de la emoción; no es una expresión de personalidad sino una huida de la personalidad. Pero naturalmente solo quienes poseen personalidad y emociones saben lo que significa huir de ellas»

T. S. Eliot - El bosque sagrado, San Lorenzo de El Escorial, Langre, 2004, p. 239.
(Citado por Patricia Damiano en su Facebook este día de hace seis años.)

20/7/19

Ciega y sorda

El que tenga oídos, que oiga.
Los discípulos se acercaron y le preguntaron:
-¿Por qué hablas a la gente con parábolas?
-A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos, pero a ellos no. Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará. Por eso les hablo a ellos en parábolas.
Aunque miran no ven;
aunque oyen, no escuchan ni entienden.
En ellos se cumple la profecía de Isaías:
Por mucho que oigan, no entenderán.
Por mucho que vean, no percibirán.
Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible. Se les han embotado los oídos y se les han cerrado los ojos. De lo contrario, verían con los ojos, oirían con los oídos, entenderían con el corazón y yo los sanaría.

Mateo 13:9-15 NVI

29/5/19

Miedo

Ah, el pobre adolescente imaginativo y miedoso intentando luchar contra su miedo.
Qué heroica la lucha contra el miedo. Los que no tienen miedo no saben lo que es ser valiente.
Cómo temblaba mi amor, mi niño hombre de mejilla áspera. Su áspera mejilla de la que afeita una pelusa rubia, su pómulo áspero su amor tembloroso de miedo por el derrame infinito cerebral de la muerte y el enemigo dentro, mi ángel de áspero pómulo de pelusilla afeitada. Qué puedo hacer.

25/5/19

Consejo para una joven poeta. Método poético

¿Buscas inspiración? 
La única forma, el único método para convocar a la poesía es no hacer hada. O sea, hacer nada. Sólo así serás inspirada.
Te resultará muy difícil no comer algo o no limpiar rápido eso ahora en vez de luego. Es muy difícil no leer o responder un email o caer en redes sociales o ver la tele. Es muy difícil no planear la comida o depilarse o ducharse. Es muy difícil no escuchar música. Pero si haces cualquiera de esas cosas, no estarás dispuesta para ella, para cuando venga. Debes recibir, ser recipiente, andar con las yemas a punto de brotar, sentada meditando o vagando lentamente por la casa. Entonces, cuando se acerque, abrirte como no te has abierto nunca.
En resumen, deberás dedicar un tiempo a arrojar de ti el mundo para que la poesía se encienda, como en esa otra forma de intensa comunicación que te gusta. 

14/4/19

Escucha



Porque falta el cloqueo de gallinas
no son aquellos despertares a la luz
en casa de los abuelos. 
Y tampoco es el fondo del ocaso
porque falta el tintineo de esquilones, 
el tejido de vacas fantasmales.
Están los pájaros, un perro bronco y
ah, el canto del gallo, donde nace el tiempo.

8/4/19

No recuerdo qué he soñado, pero había agua.
Nada se recorta contra el fondo.
Fuera de facebook, perra.
El paripé ecológico.
Expresionista esta cárcel de columnas torcidas.
El invierno es largo y no puedo alejarme del fuego.
Estaba enferma de querer perdonar.
Dame agua con tus manos.
Pero el hábito maestro era el vino.
Un ángel creciente y rojo fuiste en tiempos.
Ahora quemas plásticos en un río sucio.


Maleza de hace meses.
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