28/1/16

Turbias e iluminadas

Mojar un pie. Calzado. Mojar un pie y reír. Luego entrar hasta la cintura y sentir en las ingles el agua fresca. Las ropas son deliciosas pegadas al cuerpo, piel muerta nuestra y ya no nuestra. Los muslos, las nalgas, la barriga. De pronto nos hundimos hasta el cuello y salimos rápidamente. La piel muerta de las prendas roza los pezones endurecidos. Volvemos a agacharnos y metemos la cabeza bajo el agua. Oh, la cabeza bajo el agua, el mundo desaparecido, la ceguera clara, el ahogo, el tiempo detenido del mar sin tiempo. Estas aguas son turbias e iluminadas y en ellas buceamos como mantas. Esta es toda la música que precisamos.

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