21/8/16

10/8/16

Otro tiempo

Mi padre contaba (el imperfecto es porque en mi recuerdo no deja de ocurrir, lo veo al tren entrando, entrando, entrando) una anécdota poética de una sola palabra sobre los trenes. Sobre el tren. El Vasco. Muy bella. Sencilla. Bella.
Llevaron a uno a verlo, uno de una aldea. A conocer el tren.
Esperaron en un prado. La mañana de verano, las varas de hierba, el olor a hierba, la hierba, el zumbido de las abejas, la tierra negra y húmeda, el vapor, la calima, la boina. Vendría el tren del mar, del Espigón, y soplaba de allí brisa que parecía oler a mar y entraba en su camisa blanca de domingo, empapada, refrescándolo.
Vino la máquina, el humo, el ruido, el poderío más bello que la Victoria de Samotracia.
Todo esto me lo estoy inventando.
Pero no esto: lo que dijo. La palabra. Dijo el mozo después de que el tren fuera de frente a la montaña (y entrara en el túnel, quizá entre maleza o vegetación, pero él nada sabía de túneles), dijo llevándose las manos a la cabeza, después de que no ocurriera el choque atroz, después de esperar el cataclismo y que no llegara:
«¡Sumióuse!»
Es una anécdota de una sola palabra.
Se sumió. Se sumió la bestia de hierro en la montaña, sin choque, como un cuchillo en una mantequilla.
Recordaré la anécdota a mi padre y le pediré que me la vuelva a contar. Porque ese «¡Sumióuse!» tiene que ser con su voz que replica la maravilla de la experiencia. Heredada también para él, pero suya. Y mía. Y de quien lea.

Ríos de terror

Pensaba de pequeña que la carne nervuda que no se podía masticar, aquellos filetes atravesados por nervios duros, era de animales que habían muerto presas del pánico. Ríos de terror. Ríos plateados de terror. Que la carne tierna era de animales que habían muerto en paz.
Porque acabo de ver que decía Damiano que decía Canetti: "Todos esos sentimientos inútiles, como los de los animales antes de ser sacrificados."
Todos esos sentimientos inútiles.
Como los nuestros antes de caer de rodillas, rendidos. Ríos plateados de terror.

26/7/16

Samurai, Ternero


Dejemos esto claro, Ternero:

Yo no rompí tu nave por verte llorar. Es cierto que me da placer verte llorar cuando lloras porque quieres un bocadillo de nocilla y no puedes esperar a que me seque las manos, o cuando lloras porque te decimos que no existías cuando fuimos con Monito al Parque del Barco Pirata. Ni siquiera cuando, para consolarte, decimos que ibas en la barriga. Es cierto: tu boca cuadrada y tus ojos como dos rayitas en medio de esa cara colorada y redonda despiertan mis deseos caníbales y no puedo evitar achucharte.

Pero dejemos esto claro: no rompería tu nave tan sólo por verte llorar. Es porque te pregunté, desesperada, cómo se apagaba ese sonido como de despegar con ráfagas de ametralladora y explosiones, y me dijiste que sólo “hay que epedá”, y epedé, te lo juro, epedé mucho tiempo, varias lunas me pareció, y no lo soporté más. Cuando todos gritabais a la vez agitando las espadas sobre vuestras cabezas creí que un efecto así de dramático provocaría un silencio maravilloso. Ese silencio imaginado me cegó: por eso arrojé la nave contra la pared con aquella furia de samurai entonando en japonés.

¡Pero normalmente os morís de risa cuando hago de samurái!
No llores más, Ternero. abrázame.

22/7/16

Cuerpo

La anciana de pelo blanco va al fisio. Es su placer. Prefiere gastarse en dinero en un buen masaje que en cualquier otra cosa. Se da un baño perfumado antes. Se pone sus mejores enaguas y sus prendas interiores más finas. Se prepara con tiempo. Camina recogida como una monja, con las manos sobre el estómago y en ellas la cartera. Cuando llega a la consulta se sienta en la sala de espera. El chico es moreno y fuerte. Tiene una sonrisa bonita y las manos calientes. Sonríe mientras la masajea suavemente porque su piel es fina como papelillos de liar y porque sabe que ella va para sentir el calor de unas manos, sangre que fluye por otras manos, vibración de otras manos en su cuerpo.

20/7/16

Esbozos

Siempre que veo a alguien dibujar o pintar, yo fascinada, hipnotizada (ahora es más frecuente: hay muchos vídeos de time lapse por ahí), pienso que han acabado mucho antes de que acaben y con cada nuevo trazo me maravillo de cómo de informe estaba la cosa cuando yo la creía terminada, de cómo mejora, de cómo se enriquece. Es algo que sé desde que me recriminaban los profesores que me diera pereza explicar en los exámenes lo que yo sabía que ellos sabían y esperaba supieran que yo sabía.
Qué triste.
Lo mío son los esbozos.

19/7/16

Joven

Qué futilidad, amar a los inocentes. Amas a los niños y a los animales, pero cuando crecen se vuelven desleales y duros. Piensas que los hombres y las mujeres que habitan el mundo son estúpidos y malvados. Amas, dices, la belleza. Dices, hermana mía, que hay quien sólo ama las piedras y los ingenios.
En la feria se pasean todos con grandes helados, sus voces y mentes son groseras y no saben lo que les conviene. Votan mal. El mundo es corrupto y la gente fea.
Tú lavas con tu dulce amor pies que no necesitan ser lavados.
Mira esa joven sentada a la mesa. Tiene papada y vello en las sienes. Le cuelga el labio. Mira la pantalla de su móvil. ¿La amas? Mira al borracho. ¿Lo amas? ¿O amas sólo aquello en lo que te reflejas con gusto?
¿Crees que no requiere esfuerzo amar?

15/7/16

Me dicen quienes me quieren

Me aconsejan los que me quieren
que no me meta en barahúndas
y no pretenda hacer oír
a quien no tiene oídos
y no quiera hacer ver
a quien no tiene ojos.
Porque me ven temblando y embarrada
me dicen que me vaya a mis poemas
a mis gifs mágicos. A mi silencio.
Que abandone la nave de los locos.
Agacho la cabeza y digo sí.

Y así siempre
y así siempre.


14/7/16

Carpetas


Monito, 9 años.

—Las carpetas son verdaderamente un invento fantástico.
—¿Verdad? Qué inteligente el inventor, eh —irónica.
—Ahora ya no tengo las cosas tiradas por la mochila.
—Vaya, pues cuánto me alegro.
—Yo antes pensaba que no existían.
—¿De verdad?
—Sí, creía que sólo existían las del ordenador. Pensaba "ya podía haber algo así en la realidad". ¡Y existen!

Adolescente

Para saber a qué hora llega y que no lo hace en una condición puramente bestial y babeante, dejo al adolescente una palabra bajo el felpudo que él tiene que whatsappearme. Son preciosas. Escribo: cornamusa, alimañero, infinitos, reverberación, congrio, abencerraje. Él las teclea y se mete vestido en la cama. Yo espero que me pregunte algún significado o que me diga que me he superado, que cada día son más bonitas, pero nunca me dice nada. Apenas si existo.

12/7/16

Amenazas

Tú me esperabas bajo pinos de terciopelo.
Yo tenía las manos ocupadas
susurraba amenazas:

te voy a comer el pie de nata

de melocotón

maldito provocador

tu pie es como un cerdito

y lo voy a devorar

Te voy a comer empezando por los pies.
Te voy a hacer cosquillas hasta que dejes de pedir más y más

y más.

6/7/16

Ladrido



Solo el lejano ladrido

de un perro medieval

me arrancó del ahogo de la luz.

Tal era la fealdad del cementerio.

Solo el eco del ladrido,

un tintineo

en la ciudad sin aire.

30/6/16

Concentración

i.

- Es un libro que estoy leyendo, que me revuelve, me dan ganas de clavarme cosas punzantes.
- ¿Qué libro es?
- No te lo diré.
- ¿Por qué?
- Porque sabrías demasiado. Me avergonzaría.
- A mí me llena de paz el que estoy leyendo.
- ¿Cuál es?
- No, no, no te lo diré.
- ¿Por qué?
- Porque también tengo intimidad.
- Perfecto. Me daré la vuelta y no te miraré. Si crees que me importa estás muy equivocada. Sé que lo dices porque yo no te he dicho el mío. Ay, he comido demasiadas anchoas. Las tengo a todas nadando en el estómago, anudándose.

ii.

Querida hormiguita:

¿Recuerdas cuando te observaba trabajar? Siempre has sido tan delicada. Refulgías en medio de las otras blandengues, dura y metálica. Yo fui el primero que te vi. Estaba siempre tan excitado por aquella época, sin dirección, sin saber cómo verterme afuera. No había nada que me excitara más que verte CONCENTRADA en los descansos, con tus libros. La concentración me puede, siempre me ha podido, no puedo contenerme ante la concentración, necesito tomar un instrumento y descerrajar algo, tengo esa necesidad. Queridita, queridita flor. Nunca me perdonarás. La añoranza de verte en la cadena de montaje, utilizando las manos, tan inmensamente seria, me llena de ansiedad. ¡Cuánto me has dado!

Ahora sé cuándo se estropeó todo. Tú me suplicaste que te hablara de ella, y gritaste de libertad. Sé que te produce tanto dolor que mencione sus muslos que no podrás ni llorar. Eres una pobre ingenua si crees que me importas en absoluto, siempre has sido una pobre ingenua. ¡Lee! ¡Lee tu mierda de libros y muérete! Y su garganta, y sus ojos, y su culo y su ombligo…

Te quiere,

No te quiere. ¡No te quiere!

iii.

Ella entra, seria y dura. Es de metal, es igual que una hormiga de metal, casi no habla. Su cara de lado es lisa, de una pureza que nunca he visto. Cuando expulsa el humo del cigarrillo, con su pelo liso tras la oreja, es como una niña. Lee el periódico y después se sienta en el grupo de los gemelos. Creo que sale con un gemelo, no sé cuál, pero jamás la he visto tocar a nadie. Jamás me mira cuando me pide algo, y no permite que le toque la mano al darle el cambio. Sin embargo, cuando sale, tambaleándose, casi cayéndose, apoyándose en los respaldos de las sillas, ¡oh!, me mira y me saca la lengua, siempre seria. Se va antes que los otros, quizá porque aguanta menos. A veces se cae en la puerta, y yo la recojo, y llamo a un taxi, y espero con ella a que llegue el taxi, y la beso, y la toco por todas partes, todo lo que quiero. Si vomita la tomo por los hombros y la vapuleo y la insulto. Ella nunca recuerda nada.

27/6/16

Yo soy

-Tu no eres.
-¿Yo no soy?
-No. Era una chica más joven que trabaja aquí, parecida a ti, pero no eres tú.
-Aquí no trabaja ninguna chica más joven.
-Pues tú no eres, te digo.
-Yo soy.
-No, no, te digo que no. Bueno, perdona, ¿eh? Era para preguntar por Irene. Pero si no eres tú, nada.
-Tranquila.
He estado mirando una y otra vez el vídeo en que Thich Nhat Duc se inmola y no grita ni mueve un sólo músculo. Permanece en paz en posición de meditación hasta que cae.
-S-sí… Perdona, ¿eh?
-Claro, no pasa nada. Tranquila.
-Dale recuerdos a Irene.
-No conozco a Irene. Pero soy yo.

25/6/16

Epistolario

y el otro día cogí el chupo del niño del suelo, lo chupé como Dios manda antes de enchufárselo en la boca y, según mi amiga A., provoqué un escándalo en la mesa de al lado, transmitido por apertura de ojos extra chic.

Un perrito, con sus tres largas patas, delicado como una estatuilla egipcia,
mi amor, un perrito precioso, sube a saltos la cuesta
sus orejas picudas aparecen en mi horizonte y me llenan de felicidad.


24/6/16

18/6/16

Pajarín

Una mujer camina por un prado grande como un pañuelo. Sería un día perfecto de primavera si no fuera por el viento que la hace andar con los hombros adelantados y agita su pelo largo en todas direcciones a la vez. Su cabeza es como un panal, no ve nada. Está en un parque, pero ha preferido atajar campo a través en vez de seguir los caminos. Viste de oscuro y lleva zapatos cómodos. También carga con una gran bolsa verde y un bolso de mano. Su pelo la azota y enloquece. De pronto, como si entrara en otro mundo, paz y calor. El pelo cae sobre sus hombros. Aparta un par de mechones que han quedado prendidos sobre su cara. Ha llegado ante el muro del cementerio, que recalienta el sol. Entra en el cementerio por acortar camino y huir del viento y ve que del otro lado del muro hay placas muy feas en recuerdo de las muchas personas que fueron fusiladas contra él. Las lee, una tras otra, y llora. Tres mil personas entre 1938 y 1942. Muchas. Es un día perfecto de primavera. Entra en la capilla a descansar un poco. Es fea. Tiene poco más de cien años y están las paredes descascarilladas y comidas de humedad.
Un pájaro negro revolotea lentamente sobre ella, entre columnas de sol. Entonces oye piar con ansia y ve, sobre una puerta, cerca del altar, un nido lleno de polluelos, cinco bocas abiertas a la vez.
Llega a casa y su hijo le habla. 
-Has tardado mucho. 
-Lo de siempre. 
-¿La abuela estaba bien?
-Sí. 
-¿Te reconoció?
-No. Me llamó pajarín, como llamaba a mi hermana, la que murió de pequeña. 
-¿Le diste el kitkat?
-Sí. 
-¿Le gustó?
-Sí, dio palmadas nada más que vio el envoltorio. Eso sí lo reconoce. 
-¿Te has cansado?
-Un poco. Me senté en la capilla del cementerio. 
-¿Había alguien?
-Pájaros. Polluelos. El nido dentro. Me subía con mi hermana a los árboles a observar los nidos.

16/6/16

Lluvia tibia

Hace uno de esos días de ráfagas de lluvia tibia. El sol tan pronto viene como se va y unas nubes de un gris azulado oscurecen de repente el puerto. Cuando se levanta viento los mástiles de los yates y las lanchas hacen un ruido como de poblado africano, como de cuencos de madera que entrechocan. El cajero estaba estropeado y yo tenía que ir hasta el final del paseo marítimo, un par de kilómetros, sin paraguas y sin dinero para un taxi. Pero no tenía frío y eso me reconfortaba. Respiraba bien, por la nariz, y percibía perfume a mar en el aire. Empecé a caminar con demasiada calma para la lluvia que caía. Pero la lluvia no duraba mucho, porque llegaba de repente como una bofetada, como un escuadrón de gotas que me golpearan las mejillas, y luego se iba durante un rato. Sobre el mar las nubes comenzaron a ser blancas y algodonosas. Cuando llegué al cajero saqué dinero y me di la vuelta. Los dos kilómetros de suelo mojado estaban iluminados por un sol rojo.

14/6/16

Moverse

i.
Está embarazada de ocho meses. Fuma. Se retuerce las manos. Se abraza a un cojín frente a la tele y se mueve adelante y atrás. Siente repentinos accesos de vacío en un lugar bajo el corazón. Ese lugar se vacía y se llena y se vacía. La angustia es insoportable y ella no sabe cómo va a hacer mientras espera, sin poder llorar. Se mueve y se mueve y se mueve. Cuando alguien no sabe qué hacer para soportar la angustia se mueve y aún así no puede soportarla pero no puede evitar moverse como si huyera.

ii.
Ese caminante concentrado y nervioso recorre la habitación incansablemente. Alguien lo sigue con el gotero, o no podría moverse. Una hija o un hijo, una esposa, un esposo. De un lado a otro de la cama. No es dolor. Es miedo, camina huyendo. Camina como si rezara.

iii.
Siempre siente una desazón que no la deja descansar. Siempre la necesidad de moverse para intentar acallarla. No sabe si siempre fue así o si fue el tiempo el que la convirtió en esta máquina desasosegada. Siempre teme por alguien. La quema la inquietud. Tiene que estar moviéndose, hacer algo, pasear de un lado a otro de una habitación, dar vueltas alrededor de una mesa, balbucear listas de compra en un intento de desahogar la impaciencia excesiva que la agita.
En el jardín. Todos duermen, casualmente, a la vez. Ahora hay sombra y el calor ya no es insoportable. Es, al contrario, muy agradable. Se sienta con un periódico. Hay un poco de viento y todo el verde se mueve. Todo está en movimiento. Ella tiene la mirada perdida en la mesa y todo el verde, los macizos de hortensias, los árboles de las montañas que la rodean, los setos, los arbustos, la hierba alta… todo se agita. Lo siente alrededor, el mundo agitado.
Y, sin embargo, ella, en paz. Una paz infinita. No sabe qué sentimiento es ése, y cuando por fin le da nombre y lo identifica, un vértigo crece en su estómago y casi se desmaya. Todos duermen. ¡Todos duermen! Su marido con el agujero con forma de pulmón en el pecho, duerme en paz. Su hijo, de regreso de un fin de semana en que no lo ven y con cuatro kilos menos que el viernes, duerme, en paz. Su hija, ayudada por los somníferos pero no por ello menos dormida, en paz. Todos duermen. La fronda se agita. El aire empieza a arder en el jardín. Cae de rodillas. Se levanta y entra en casa. Cierra todo a cal y canto. Abre la llave de gas.
Cuánta paz.



10/6/16

Diario de los 21 años

Todo el dia en casa sin hacer nada. Un día de vida. He pensado, leído a Pessoa y escrito un haiku. Ni siquiera he intentado estudiar.

Mañana, ir a la biblio, dejar el de dialectología, coger un libro en inglés, preferentemente de alguna novelista de las colonias. Lessing…

Hacer foto. De M.: F&F y Dial. ¿Algo más? Tengo que comparar apuntes, ver qué me falta y no volver a perder la cuenta. Jodidos apuntes.

Comprar 3 sellos de 25 y uno a Marruecos

Dead Again → Branagh.

Carretera asfaltada en dos direcciones → John Carpenter, S.B.

Acabo de ver En la cama con Madonna. ¿Cómo puede haber cuerpos tan perfectos y yo aquí lejos de tal belleza? Oh, cielos. Joder. Dios no es justo.

***

He hecho las fotoc. De M. Ya no tengo más que dos trozos de apuntes atrasados: ridículo.

El tío de Gram. Hca. me cae bien, parece buenazo y concienzudo, pero no soy capaz de seguirle el rollo y no me entero de lo que hacemos en clase.

Los libros de ejer. De Thompson &M, 2000 pelas. Alucina.

He cogido un libro de D. Lessing. Aunque acabo de ojearlo ahora mismo y no sé si me habré precipitado: parece muy barroca para mi inglés.

Sellos comprados.

¿Cuánto hace que no voy a clase?

***

Pues vaya asco. No me niego a estudiar, la verdad, me gusta: pero me niego a perder el tiempo haciendo dictados durante tres horas diarias. Se acabó.

***

Todo el día discutiendo: con M, con L.

Ayer salí. Hoy no fui a clase y no llevé el saco para C.

Ayer hablé con S. en la cafe. Me dijo que parecía que sabía lo que me decía, que podía hacer la tesis en su departamento, aunque hiciera lengua. ¿Qué quiso decir? ¿Que le gustaría? No, pero… no tenía por qué habermelo dicho.

Jugamos al trivial en casa de S. Estaban tan ciegos que sólo salimos MJ y yo.

El tipo de A. me vio por el pasillo y me dijo: “Hoy ha faltado usted a clase”. ¡Como en el colegio! El mismo que dijo que no AMPLIÁRAMOS sus apuntes por libros.

***

Ayer nos cortaron el agua por falta de pago. Me siento asquerosa, sucia y pesada.

***
Una tía con cara de solterona de posguerra, rubia, clara y triste, nos ha contado sus enfermedades y las de su primito. Yo, alucinada, mirándola con la boca abierta. Casi parecía que estuviera actuando para mí.

***

Conferencia sobre Luces de bohemia. Entretenida. Un conferenciante que no leía y vocalizaba. Claro, era actor.

Ya me he disculpado con C.

Soy imbécil. Ayer no fui a por entradas para Doña Rosta la soltera y me gustaría mucho verla.

***

Vaya fin de semaa. Adiós paz. Es muy rara esta situación, pero bueno.

***

Hoy hace un día de sol tras las nubes y aire frío.

No quiero pensar en mí.

Con este día necesito dar un paseo y echar humo por la boca.

Viene mamá. Comeré con ella.

***

He tomado un café con N. Tengo que llamarlo para darle el trabajo de la mujer en la Edad M.

A ver si estudio algo ahora y me pasa el tiempo sin pensar hasta que vea a S. y descargue mi conciencia.

Antropoloxía del nacionalismu. Joder, no sé si admirar la iniciativa de esta gente o lamentar la pérdida de energía.

He ido a la conferencia sobre Erasmo y religión en el Cancionero de Burlas. Podría haber sido muy divertida. Pero no.

Toda la mañana perdia. Bueno. Al menos no he faltado más que a Dialec.

Voy a ver si MJ me alimenta un poco. Estará con ganas de saber…

***

Me he matriculado para lo de San Juan de la Cruz. 500 pelas C. y 500 M.

Hemos hablado de becas, doctorados, trabajo en el extranjero… No sé. No sé qué haré.

C. (amigo F.) me ha dicho que por qué no escribo algo para la revista de filologia. Ja. Le he dicho que tendría que sorprenderme a mí misma, que sólo daría algo muy bueno. Pero me ha hecho pensar, qué le voy a hacer….

Ayer vi los Doors. Al principio sentía vergüenza ajena (tópicos, jipis…), pero luego me gustó: la caída en el pozo. Y los conciertos, claro.

***

Ayer llegué a casa y bronca. Esta mañana lo mismo, llorando, al final, por mi bajeza. Di a L. donde sabemos que le duele. Pero es que es tan dura e imperturbable en las discusiones, cruel involuntaria, que no hay otra forma de decir: esto que me dices es importante: SIÉNTELO, JODER. Entérate, al menos.

He estado sentada en la preciosa esquina de la galería, tras los servicios. Qué pena que a veces venga alguien. Sería un lugar secreto perfecto. Para mí sola. Pero no.

Ha pasado una hora y aún no he estudiado nada. Ojo triste y azul, el whisky corta la sangre del cerebro y hace que se encoja como crema en un vaso de agua.
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