Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

5 de marzo de 2024

Duelo

El frío me penetraba lentamente y reblandecía mis huesos, así que salía al césped a tirarme al sol con Abades. Salía del olor de la piedra al olor de la tierra. Salía y me tiraba al suelo con este libro que creía haber cogido al azar de la librería y otro que también creí coger al azar, pero que tan perfecta compañía hacía al primero que no, no pudo ser azar. Un librito sobre pintura romántica de Acantilado, de Rafael Argullol. Los leí a la vez. Salía al pequeño prado junto a la basílica y leía mientras el sol lamía lentamente mis huesos de espuma, y me expandía un poco. A veces había niños que se me lanzaban encima y me cabalgaban llorando. Otras turnaba a mi marido en la oscuridad de piedra para que él viera el sol. Se protegía los ojos al salir, como un vampiro. Vendimos muy poco. Cuando yo estaba erguida los que pasaban no se atrevían a mirarme porque espantaba. Pero me tendía sobre la tierra no del todo seca, sobre su exhalación. Me tendía sin tiempo. Abades es medieval, romántica, postmoderna, y su belleza deja los ojos en blanco. El mar estaba cerca y había un sol que no quemaba. Mis huesos, como el monte Saint-Michel en que levanta su abadía Éble en el libro, estaban hechos de agua y arena, y mi alma era de aire y fuego blanco. Todo lo había llevado la riada y los elementos se habían fundido en un caos claro y no se separaban. Como el paisaje sin forma que contempla el monje de Friedrich de la portada de no sé qué edición de Abades, así nos deshacíamos y fundíamos yo y el mundo, dulcemente podridos, blandos, amantes. Y cuando vuelvo a tomar como hoy el libro y lo empiezo me fundo otra vez y me deshago, dulcemente podrida, blanda, amante.

14 de febrero de 2023

La regla del amor

La gente se ríe de mí a veces por la calle. Ayer una señora se puso en cuclillas y me dio la mano. ¿Qué tal está usted?, me dijo agitando mucho la mano como un muñeco de cuerda y sonriendo con dientes desiguales. Yo me quedé callada, aturdida de humillación. Sin embargo, es San Valentín y él no consigue confiar en mí. No es capaz de creer que lo quiero. Como si yo fuera demasiado grande, demasiado inasible.

Durante años le he hablado pensando que me entendía, y ahora veo que no sabe leer en mí. Que tiene uno o dos parámetros para evaluar el amor, como tiene uno o dos parámetros para evaluar casi todo. Y no son esos mi especialidad. Todos mis demás signos pasan sin ser vistos. Mi preocupación, mi sonrisa. Todo lo que comparto con él. No lo aprecia. Él decidió que tendría Una Regla del Amor.

La regla del amor mide lo que doy a otros y no de lo que le doy a él. La regla con la que pega palmetazos encima de la mesa mide las miradas que dedico a otros. Él ni siquiera las ve, pero las imagina. Con su regla mide mi amor. Su regla con medidas demasiado groseras e inflexibles. Cuando se miden las cosas con las reglas inadecuadas se dejan de percibir datos fundamentales. Mi amor ha de ser filtrado con seda es tanta la variedad y finura de sus signos. Cada gesto es tan pequeño y magnífico como yo misma.

30 de agosto de 2022

Historia de amor

Lo veo desde arriba. Su espalda que se ensancha en los hombros, perfecta, curvada, no observada, tranquila, con la capucha arrugada. En frente, la chica de amarillo, carnosa, con mangas de farolillo, pelo liso. Son dos jóvenes de un barrio obrero, pero tal como ella se ríe un poco mirando a la vez al lado, cómpice e inteligente, tal como él la mira confiado, firme, tan presente, ay, amigos, podrían protagonizar la historia de amor del milenio, sino fuera porque la quiero feliz y, claro, una historia de amor feliz no será nunca un hit.

29 de abril de 2022

Hermana, amor

El centro del universo: el vacío
que de pronto deja alguien amado
al desvanecerse
en mitad de un paso.

Una calle oscura es bañada
por el sol y en él se sumerge mi hermana.

Sol en los ojos.

Liquidez.

Y en mitad de un paso

se desvanece.


 

 

23 de enero de 2021

Muchos hermanos

En una cueva, ante unas pinturas (cierva, bisontes, caballo rojos; dedos rojos), alguien pregunta a la guía prehistoriadora si se puede deducir la altura de quienes las pintaron y ella responde que no. Que se sabe por los restos hallados que su talla era la de hoy día. A una observación sobre las armaduras medievales responde que podría haber indicios de una talla más alta tras la glaciación y que podría luego haber disminuido por otros factores. 

Sea como sea. 

No hemos sobrepasado la máxima esperanza de vida de los primeros hombres. Una persona podía vivir lo mismo en condiciones idóneas antes que ahora. Lo leí no sé dónde. Y medía lo mismo. Sé, tras leer aunque sea un poco a Platón que, como dijo aquél cuyo nombre he olvidado, no existe el progreso humano. Existe el progreso social, unido al científico y tecnológico, que ha permitido que aumente increíblemente la esperanza media de vida, que muchísima más gente lea y escriba y tenga mentes acostumbradas a operaciones complejas. 

Pero un individuo es igual ahora y siempre. La misma potencia. Me da mucha paz pensar eso. Tengo muchos hermanos. 



26 de diciembre de 2019

Colma a sus amados en su sueño

Colma a sus amados en su sueño.
He aquí la herencia del señor, sus hijos
su recompensa, el fruto de sus entrañas.


También yo quiero ser colmada en mi sueño.

3 de abril de 2019

Él

Nos encantaban los colchones de agua, a mi padre y a nosotras, aunque nunca he probado ninguno.
Nos encantaba el puntillismo. Nos enseñó a dibujar árboles, a pintar árboles, haciendo las hojas con puntitos. Algo tan simple y cómo los demás niños se sorprendían, como si fuera magia.
Nos encantaban los Carmina Burana. Perdón: nos encantaba Carmina Burana de Carl Orf, es decir, que fue el primero disco que tuvimos junto al Rock salvaje de Tequila. Los compramos todos juntos en Galerías Preciados al día siguiente de tener instalado el tocadiscos con los enormes bafles. Bailábamos uno y otro, Carmina Burana y rock salvaje, todo salvaje, en el salón con las cinco ventanas abiertas. Papá imitaba movimientos de ballet mientras nos reíamos y mi madre se llevaba las manos a la cabeza. Se veía lo que hacíamos en toda la plaza.
Nos encantaba ver películas de Tarzán porque sabíamos ya disfrutar de sus recuerdos, los de él. Reíamos con Chita porque reía él.
Nos encantaba. Todo lo que hacía.

18 de febrero de 2019

Recriminación

Terrible recriminación:

¡Y pensar que una de mis más bellas imágenes la compartí contigo!

12 de noviembre de 2018

Nos morimos de risa

En la isla de Jersey, entre septiembre de 1853 y diciembre de 1855, Víctor Hugo entrevistó a unas cuantas personas notables: Shakespeare, Galileo, el Océano, la Sombra del Sepulcro, la Novela, Aníbal, Leopoldina, Moisés, Chateaubriand, Jesucristo, la Muerte. Las actas de aquellas entrevistas, que levantó Auguste Vacquerie, han llegado hasta nosotros. Es la mejor antología de entrevistas que conozco.
Hugo consigue conversar con esos interlocutores poco disponibles recurriendo, como es sabido, a una mesa parlante o, para ser exactos,, como es sabido, a una mesa parlante o, para ser exactos, a un veladorcito de tres pies “comprado en Saint-Hélier en una tienda de juguetes para niños”, redondo y colocado encima de una mesa cuadrada. A las preguntas de Hugo, el velador responde golpeando con la pata según un código: resulta un tanto largo y trabajoso, pero no más ni menos que cuando respondemos a una entrevista por correo electrónico.
Por una parte, pues, tenemos a los entrevistados, todos esos magnos hombres que son otros tantos torbellinos; por otra, el equipo técnico de Hugo, semejante a un equipo de televisión, con script y perchista: Adèle, su mujer, y Adèle, su hija; su hijo, François-Victor, traductor de Shakespeare; su otro hijo, Charles, ese melancólico con quien tiene una cita la locura, el médium de la operación, en cuya ausencia la mesa está muda; Vacquerie y demás comparsas.
Se tratan temas de envergadura.
Victor Hugo es un buen entrevistador.
Les hace a todos y a cada uno las preguntas a las que pueden responder de forma específica. Le pregunta a André Chénier “si se progresa en la tumba”, si un monárquico vivo puede convertirse en un muerto republicano. Le pregunta a Chateaubriand si Napoleón-el-pequeño cuenta con capacidades literarias. Antes de darle la palabra acerca del Napoleón estratega, le pregunta a Aníbal el nombre de las legiones romanas que destrozó en la batalla de Cannas, y Aníbal, con ese porte meditativo y trascendental que le vemos en el único retrato que lo representa, recita sin un solo fallo: “Vindicatrix, prima; secunda, victrix; fulminatrix, tertia; fulgurans, quarta; vorax, quinta; sexta, vultur; maxima et ultima… (palabra ilegible)”; le pregunta a la Muerte si volveremos a besar algún día a las niñas a quienes perdimos.
Nos morimos de risa.
Me pregunto si acertamos al hacerlo. ¿Hugo risible? ¿Por qué? ¿Porque llora a su hija e intenta volverla a la vida por todos los medios? ¿Porque prefiere charlar con muertos competentes que con imbéciles vivos? ¿Porque, de luto y desterrado, fabrica alegría y hermosura y triunfa, por la parte que le toca, sobre las sombras que apresan el mundo?
...
Así comienza el prólogo de Michon a
Pierre Michon
Llega el rey cuando quiere
Conversaciones sobre literatura.
.
Cómo no adorarlo, si en su belleza aparece como una brasa la bondad.


25 de agosto de 2018

i.

Imaginé hace poco un sufrimiento nuevo.
Un sufrimiento distinto a todo, caído
de la boca de un dios desatento,
sembrado en tierra abierta. Florecía
como una telaraña de tiempo. 

Temblaba.

Vuelcos del corazón.

ii.

Láminas de sombra
se deshacen sobre los prados
comidos por el sol. Se deslizan.

Se vacía el corazón.

Oscuridad derramada
ojos crecientes de una noche que pruebo
desde la orilla con un pie.

Tomo aire negro a bocanadas
y el sudor de la piel se vuelve agua.
Buceo en la oscuridad. Noche que penetro.

Se detienen las palpitaciones.

14 de julio de 2018

No sé qué doy

Me avergonzaría tener la debilidad, al fin, de confesar que ahora la clase de insignificancia en que lentamente me convierto, lo que pienso que me he vuelto, ya ni siquiera tiene el sentido que adquiere en mi última frase "un violento silencio". En este momento percibo, de soslayo, en un espejo, un rostro vacío, mi rostro. No tiene el sentido de un violento silencio. A través de la ventana miro realmente "la sonrisa innumerable del mar". 

Bataille


No sé qué doy. Sin duda, escribo amando y buscando amor, pero no sé en qué se encarna ese amor. Y así en mi vida. Mantengo las formas, pero soy perezosa y egoísta. (¿Es cierto eso o tengo tan sólo un mal día?) No merezco a nadie. Y me aman. Recibo amor. Algo debo dar, pero no sé qué es. Siempre he creído que era escucha y palabra, pero ya no estoy segura, porque con pocas personas tengo conversaciones auténticas.
Vuelvo a empezar. No sé qué doy, por qué me quieren. Es una tontería pensar que se quiere a alguien por sí mismo. Ese sí  mismo no es más que eso que da algo. Lo que damos es lo que somos. Así pues, no sé qué doy. 

7 de noviembre de 2017

Inteligencia

El hábito maestro, el que arrastraba con él todo lo bueno y hacía imposible lo malo, era madrugar. El arrepentimiento me llena. Pero el arrepentimiento es pura arrogancia: oh, qué bajeza de ti, haber caído, haber fracasado, haberte gastado en sufrir durante toda una vida. Deja que te atraviese, como dejas que el miedo o el dolor te atraviesen, para seguir a otra cosa. Relájate, no resistas. Basta de escabechinas.

Creo que me permitiré este experimento que, por sencillez y no poner títulos, llamaré "Diario". 

Magnífica novela de Cynthia Ozick, La galaxia caníbal. Sobre la inteligencia, en realidad. Me pregunto si no hay inteligencia que sigamos admirando una vez la hemos penetrado. Una vez que descubrimos en esa inteligencia clara  el resorte, la pata rota que todas las otras se ejercitan en compensar. Averiguamos cómo construye su andamiaje en torno a la debilidad, para ocultarla. Masas estelares que curvan el espacio tiempo. Quizá la inteligencia más alta es aquella que nada desvía de su trayectoria pura, ningún abandono infantil, ningún miedo a la oscuridad, ninguna confianza traicionada. 
La admiración pierde pureza cuando la inteligencia admirada pierde pureza. A cambio, se enriquece de amor. La lucha del niño por dejar de llorar es la que nos estremece. 

13 de junio de 2017

Canción de amor de los caracoles


El olor de un ser que siempre ha estado solo, oliéndose a sí mismo en su estancia sin otros,
oliendo su acre mismidad.
y el olor de otro ser solo que sólo a sí mismo ha olido
se encuentran.

Se transforman en caracoles y se aman como caracoles, intercambiando partículas que se desprenden con el rozamiento.

En la siesta llega hasta ellos el olor dulzón de un guiso de carne, un regusto de vino,
y vuelven a amarse
abriéndose y penetrándose de la grandeza de todo lo que tienen por delante.

La despreocupación por la forma, los desayunos orgiásticos de las babosas, los frotamientos de los mil aromas.

2 de junio de 2017

Volar

«¡Volar
sobre el parque de la infancia!

Confía.
Yo confío.»

Nuestro padre falleció de madrugada, en paz, rodeado de amor. Vivió una vida plena y fue consciente.
En la foto de abajo, él sostenía la tierra y yo sostenía la tierra. Él hacía la grulla y yo hacía la grulla.
Porque se adentraba majestuoso en el mar, las aguas transparentes, yo a su espalda como una ranita, hasta que perdía de vista la costa, y yo nunca tenía miedo.
Porque le pedía, mi oreja en su pecho, que hablara para que vibrara el mundo.
Porque nos dio la poesía y la belleza, la integridad y la compasión.

Adiós, papá.
Nos vemos en nada.

19 de julio de 2016

Amor

Qué futilidad, amar a los inocentes. Amas a los animales, que nunca te decepcionan. Amas a los niños, pero cuando crecen se vuelven desleales y duros. Piensas que los hombres y las mujeres que habitan el mundo son estúpidos y malvados. Amas, dices, la belleza. Dices que aun hay quien sólo ama las piedras y los ingenios.
En la feria se pasean todos con grandes helados, sus voces y mentes son groseras y no saben lo que les conviene. Votan mal. El mundo es corrupto y la gente fea.
Tú lavas con tu dulce amor pies que no necesitan ser lavados.
Mira esa joven sentada a la mesa. Tiene papada y vello en las sienes. Le cuelga el labio. Mira la pantalla de su móvil. ¿La amas? Mira al borracho que se ha caído en la acera. ¿Lo amas? ¿O amas sólo aquello en lo que te reflejas con gusto?
¿Crees que no requiere esfuerzo amar?

12 de julio de 2016

Amenazas

Tú me esperabas bajo pinos de terciopelo.
Yo tenía las manos ocupadas
susurraba amenazas:

te voy a comer el pie de nata

de melocotón

maldito provocador

tu pie es como un cerdito

y lo voy a devorar

Te voy a comer empezando por los pies.
Te voy a hacer cosquillas hasta que dejes de pedir más y más

y más.

28 de mayo de 2016

Diálogos de amor

I.
-No elaboras sentidos. No construyes nada. No haces nada con este amor. Eres estéril.
-¿Y qué demonios quieres que haga con el amor?
-Construir algo, una teoría, un diamante, paladearlo, hacerlo tuyo.
-¡Es mío!
-No. Es como si vivieras sobre la Tierra pero no fueras consciente de su generosidad. Y no me mires así.
-¿Cómo te miro?
-Con ojos de loco. Enfadado.
-¿Y cómo quieres que te mire?
-No quiero que me mires. Quiero que hables. Que digas algo. Eres como un trozo de madera. ¿No quieres nada?
-Te quiero a ti.
-¿Y cómo puedo saber yo eso? Querrías a cualquiera que cumpliera las mismas funciones.
-Sólo existes tú. Déjame en paz,

II.
-¿Qué me miras con ojos de loco?
-Voy a arder de pureza.
-¿Y qué quieres que haga yo?
-Nada. Esto es cosa mía. No te puedo querer así.
-¿Cómo?
-Duele. Demasiada pureza la de este amor.
-¡Y qué quieres que haga yo?
-Tengo que hacerlo real. Ensuciarlo un poco.
-Ensucia lo que te dé la gana.
De la otra le gustaron las nalgas especialmente. Más que las de ella. Y volvió. Más real, según él. Más tranquilo.

19 de abril de 2016

Heidi

Ah mi tremenda Heidi de zarzas
Ojos cambiantes como el fuego
Como el agua
Como el surtidor del aire
¿No es la ira la ceniza del bosque
Que existió?
El deseo de declarar mi amor
Me ciega. No puedo callar este vuelo a ti.
Mi Heidi ven deshazte en mi pecho
Yo te acojo para la eternidad
Para el fin de los abismos sociales
Para la caída en lo claro
Yo te acojo y te bendigo
Bellísima Heidi atormentada.
Dime quién soy
Y yo pronunciaré cada día tu nombre.

5 de abril de 2016

Hermano sol

Altissimu, onnipotente bon Signore,
Tue so' le laude, la gloria e l'honore et onne benedictione.
Ad Te solo, Altissimo, se konfano,
et nullu homo ène dignu te mentovare.
Ad Te solo, Altissimo, se konfano,
et nullu homo ène dignu te mentovare.

Laudato sie, mi' Signore cum tucte le Tue creature,
spetialmente messor lo frate Sole,
lo qual è iorno, et allumini noi per lui.
Et ellu è bellu e radiante cum grande splendore:
de Te, Altissimo, porta significatione.

Laudato si', mi Signore, per sora Luna e le stelle:
in celu l'ài formate clarite et pretiose et belle.

Laudato si', mi' Signore, per frate Vento
et per aere et nubilo et sereno et onne tempo,
per lo quale, a le Tue creature dài sustentamento.

Laudato si', mi Signore, per sor'Acqua.
la quale è multo utile et humile et pretiosa et casta.

Laudato si', mi Signore, per frate Focu,
per lo quale ennallumini la nocte:
ed ello è bello et iocundo et robustoso et forte.

Laudato si', mi Signore, per sora nostra matre Terra,
la quale ne sustenta et governa,
et produce diversi fructi con coloriti fior et herba.

Laudato si', mi Signore, per quelli che perdonano per lo Tuo amore
et sostengono infrmitate et tribulatione.

Beati quelli ke 'l sosterranno in pace,
ka da Te, Altissimo, sirano incoronati.

Laudato s' mi Signore, per sora nostra Morte corporale,
da la quale nullu homo vivente pò skappare:
guai a quelli ke morrano ne le peccata mortali;
beati quelli ke trovarà ne le Tue sanctissime voluntati,
ka la morte secunda no 'l farrà male.

Laudate et benedicete mi Signore et rengratiate
e serviateli cum grande humilitate.

San Francisco de Asís, ca. 1224

14 de enero de 2016

Hablar de ella

"Solo de vez en cuando puedo hablar un par de palabras de ella. Necesito olvidar todo lo que ella es, si debo hablar de ella. Tengo que fingirme como que vivió en tiempos antiguos, como si supiera algo de ella por una narración, si no quiero ser apresado por su retrato viviente y consumirme en el éxtasis y en el dolor, si no quiero morir la muerte de la alegría por ella y la muerte del dolor por ella."

Hölderlin, "Hiperión"

Citado en facebook por Bernal Díaz del Castillo

¡Recomienda este blog!