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30 de enero de 2024

Para escribir es imprescindible que hayan arraigado en la conciencia las grandes verdades fundamentales, y que la obra se oriente hacia una o hacia todas. Los que no saben hablar del orgullo, del honor, del dolor, son escritores sin trascendencia y su obra morirá con ellos o antes que ellos. Goethe y Shakespeare han resistido a todo porque creían en el corazón humano. Balzac y Flaubert también. Son eternos.

William Faulkner

24 de enero de 2024

 Allí -dijo- entra al servicio del poder que te ofrezca un contrato más cómodo que este: poder comprar la vida de tu hijo con la tuya propia.  


Del mismo modo que la canción se aúna con la voz que la canta, del mismo modo que el camino se aúna con la meta, del mismo modo que los amantes se funden en un abrazo, así el hombre se aúna con su destino, y lo amará como a sí mismo.



El acre del dolor, Isak Dinesen

21 de diciembre de 2023

Anotar el mal

Pero es verdad que escribir no consiste en levantar la mano hacia el cielo. 

Escribir no consiste para nada en bendecir. 

Escribir es bajar la mano al suelo o a la piedra, o al plomo, o a la piel, o a la página, y es anotar el mal.

 

P: Quignard, Las lágrimas, cit. Damiano

12 de mayo de 2023

Eisejuaz



Ángel del anta, haceme duro en el agua y en la tierra para aguantar el agua y la tierra. Ángel del tigre, haceme fuerte con la fuerza del fuerte. Ángel del suri, dejame correr y esquivar, y dame la paciencia del macho que cuida de la cría. Ángel del sapo rococo, dame corazón frío. Ángel de la corzuela, traeme el miedo. Ángel del chancho, sacame el miedo. Ángel de la abeja, poneme la miel en el dedo. Ángel de la charata, que no me canse de decir Señor. Díganme. Vengan aquí; prendan sus fuegos aquí; hagan sus casas aquí, en el corazón de Eisejuaz, ángeles mensajeros del Señor. Ángel del tatu, para bajar al fondo, para saber, cuero de hueso para aguantar. Ángel de la serpiente, silencio. Vengan, díganme, prendan sus fuegos, hagan sus casas, cuelguen sus hamacas en el corazón de Eisejuaz.

***
"Mensajeros del Señor, vuelvan. Vuelvan para que pueda hablar al Señor.” Quedé sin fuerza. Quedé enfermo. Sin fuerza para levantarme, para trabajar en el aserradero. Abajo de un quebracho. Allí vi las arañas y una bandera que habían tejido desde el quebracho hasta el incienso, y allí estaban todas como las estrellas en el cielo. Yo pensé: “¿Irá tal vez a tejerse una tela para mi corazón?” No tenía fuerza, ni pude abrir los ojos. Y lloré. “¿Qué te hice para que me retires tus mensajeros? Ahora me tengo que morir.” Vacío de mensajeros, el corazón se estaba por apagar. Hueca, el alma por irse. Dije: Tanto sufrimiento, mi mujer no puede aconsejarme. Qué te hice yo. ¿Para esto me compraste?” Vi las arañas como pájaros en las lagunas, como pescados que bajaron por el río, todas juntas en la bandera tejida desde el quebracho hasta el incienso. “¿Una red se irá a tejer para pescar a los mensajeros y pegarlos de nuevo en mi corazón?” Pero nadie no me contestó.

20 de junio de 2021

Sofía Andrejevna de León Tolstoi

Creo que un día me daré una puñalada por celos. «Estoy enamorado como no lo he estado jamás»*. ¡Y todo esto por una zafia campesina, gruesa, blanca, horrible! Miraba con delicia el puñal, el fusil; de un golpe, todo habría concluido. Mientras no tenga hijos... Ella está aquí, a algunos pasos. Estoy como loca. Me pasearé en coche. Puedo encontrarla. ¿Y es así como me amaba? Si pudiera, quemaría todo su diario, y con el diario todo su pasado. 

(...) 

He leído los comienzos de sus obras. Por doquier el amor, mujeres; me apena hasta el punto de desear quemarlo todo. No quiero que me recuerde nada de su pasado...

Condesa Sofía Andrejevna de León Tolstoi

*[Se trata de una frase del diario de León Tolstoi, en mayo de 1858, cuando estaba soltero. Se refiere a una campesina de Yasnaia Poliana que fue su amante.]

Esto del diario de Sofía trae a mi mente el recuerdo de una novela... Cuál es, qué es. Breve. Rusia. ¡Es Tolstoi, sin duda! En la punta de la lengua la tengo, ay, ay. Investigo. Lo encuentro, el título: El diablo

Mira tú. la vida y la literatura... 




17 de junio de 2021

Las canciones de Bilitis

La casita donde está su lecho es la más hermosa de la tierra. Está hecha con ramas de árboles, cuatro paredes de tierra seca y una pobre techumbre de bálago. 

La amo, porque en ella nos acostamos desde que las noches refrescan; y, contra más frescas son, son también, por fortuna, más largas. Cuando despierta el día me siento, al fin, fatigada. 

El colchón está en el suelo; dos mantas de lana negra tapan nuestros cuerpos que se dan calor. Su pecho rechaza mis senos. Mi corazón late...

Me estruja tan fuerte que me romperá, tan poca cosa como yo soy; pero, en cuanto está en mí ya no hay para mí mundo; me harían pedazos sin despertarme de mi locura. 

Pierre Loüys

Las canciones de Bilitis fueron escritas en 1894 por Pierre Loüys. Son canciones de cuatro párrafos de prosa poética, al menos en español, en que Bilitis cuenta su vida en el siglo VI a.C. Nació pastorcilla y bucólica, vivió en Lesbos, con Safo, y fue finalmente cortesana de Amadonta, consagrada a Afrodita. Las canciones son encantadoras, de un erotismo delicado y claro. 

Pero atención a la dedicatoria de Juan B. Bergua, su traductor, en 1927:

A mi hija Juana, que fue escribiendo estas canciones a medida que yo se las dictaba. 

Hijita de mi cuerpo y de mi alma; Un día (¡siempre demasiado próximo porque dejaré de verte!), mi espíritu -si lo que no es natural puede ser posible-, fuera de esta envoltura carnal que me es tan querida, te circundará impalpablemente y te seguirá a todas partes. 

Y otro (¡siempre para mí demasiado tardío!), tu espíritu libre también vendrá a reunirse con el mío para no separarnos ya. 

Entonces, algunas de las sombras luminosas que nos sientan discurrir felices por los espacios inmensos, exclamarán: "¡Mirad esos dos! ¡Siempre van juntos!"

Pero otras mejor enteradas dirán: "No son dos. Es uno solo que allá en uno de los pequeños mundos oscuros, en una explosión de amor, se desdobló."

¿No es una obra maestra de cursilería? ¿Y no es un libro curioso para una dedicatoria semejante? Él tenía treinta y cinco años. ¿Cuántos tendría su hija, a la que dictaba?


 


15 de junio de 2021

El chamán, el delicado

El chamán. El delicado. El expresionista de la naturaleza. El amante de lo vivo, lo quieto, lo tirante y lo convexo. Ted Hughes. Desde hace décadas recuerdo aquellos versos:

This house has been far out at see all night, 

the woods crashing trhough darkness, the booming hills....


Casi cada poema me sacude

y me nubla los ojos. 

Me recuerda qué es la poesía. 


My manners are tearing off heads. 

Mis modales son arrancar cabezas.


31 de diciembre de 2020

El sacrificio de Ifigenia

  (...) Osó, en fin, convertirse de su hija en el inmolador fomentando una guerra iniciada para vengar el rapto de una hembra, propiciatoria ofrenda de una armada. 

Antístrofa 5ª

Y sus ruegos, sus súplicas de "¡Padre!", sus años virginales, para nada contaron para aquellos capitanes sedientos de combate. Tras la plegaria, el padre hace señal a sus ministros, que con todas sus fuerzas la incorporen postrada como está entre sus ropajes, y que encima del ara la coloquen, con el rostro inclinado hacia la tierra como una cabritilla; que con una mordaza sobre su hermosa boca, impidan que dé gritos de maldición sobre su propia casa. 

Estrofa 6ª

con la fuerza y el mudo ardor de un freno. Y en tanto iba vertiendo azafranados tintes, desde sus ojos iba despidiendo dardos de compasión contra quien la inmolaba. Parecía llamarlos por su nombre, como en un cuadro, pues ¡con qué frecuencia en la estancia paterna, llena de ricas mesas, había ella cantado! ¡Cuántas honrara, intacta y amorosa, con su voz virginal, la libación tercera de su padre, con un feliz peán!

Antístrofa 6ª

Lo que luego siguió ni lo vi ni lo digo. Mas de Calcante el arte no deja de cumplirse. (...)


En Agamenón, Esquilo

24 de mayo de 2020

La canción de la última cita

Se enfriaba, desvalido, mi pecho,
pero eran ligeros mis pasos.
Me puse en la mano derecha
el guante de la mano izquierda.

¡Me pareció que había muchos peldaños
aunque sabía que eran sólo tres!


Anna Ajmátova


15 de febrero de 2020

Una misma savia

Resulta que una misma savia resurge cada primavera. Son los árboles y las flores.

Resulta que nadie que goza es viejo. Son los fantasmas y los abrazos. A veces resulta que un jugo que nunca se secó fluidifica sin pausa el tono de una frase como la mácula de sangre persiste en impregnar la llave de Barbazul. El goce deja huellas. Deja zapatos de cristal, anillos muy estrechos que no le andan a ninguna criatura de este mundo. Hay que recoger sin descanso pruebas que se parte a extraer en el subsuelo de la tierra y la sombra de la historia. Es el baldío encantado.

Sobre lo anterior, Pascal Quignard

16 de diciembre de 2019

Inocencia

I do not know what I may appear to the world; but to myself I seem to have been only like a boy playing on the sea-shore, and diverting myself in now and then finding a smoother pebble or a prettier shell than ordinary, whilst the great ocean of truth lay undiscovered before me.

Isaac Newton

No sé qué parezca yo a los ojos del mundo, pero para mí mismo he sido como un niño jugando en la costa, distrayéndome de vez en cuando al encontrar un guijarro más suave o una concha más hermosa de lo normal mientras el gran océano de la verdad permanece sin descubrir ante mí.

¿No es eso la inocencia y no es esa inocencia la felicidad? Todo lo que deseo. Ser una niña.

4 de abril de 2019

El orgasmo novela

¡Hermosura, hermosura! La hermosura será mi perdición. Terminaré zampándomela igual que un perro se zampa un cadáver, revolcándome en ella igual que un perro, terminaré todo pringado y apestando a hermosura. ¡Oh, cómo puede Galveston permitir una exhibición de todo eso! ¡Cómo puede Galveston coger a una ramera de la hermosura y coronarla reina!

Sueños de trenes, Denis Johnson
La amable, sorprendente, bellísima, breve, espeluznante, novela. El orgasmo novela. 

1 de marzo de 2019

Como muchos antes que yo, creo en las coincidencias y a veces también en el don de clarividencia de los novelistas (la palabra «don» no es exacta porque sugiere una especie de superioridad; no, eso forma parte del oficio: el esfuerzo de imaginación imprescindible en la profesión, la necesidad de fijar la atención en los pequeños detalles —y eso de manera obsesiva— para no perder el hilo y dejarse llevar por la pereza, toda esa tensión, esa gimnasia cerebral pueden sin duda provocar a la larga fugaces intuiciones «concernientes a sucesos pasados y futuros», como dice el diccionario Larousse en la entrada «Clarividencia».

Patrick Modiano en Dora Bruder

30 de agosto de 2018

Ser secreto

Ser secreto para los demás duele y al tiempo conforta. Duele porque existe siempre el sentimiento de ser incomprendidos, incluso -y éste es el elemento más doloroso- de serlo para las personas cercanas y amadas. Conforta porque ayuda a atravesar la soledad de la existencia y a resistir la incomprensión ajena gracias al sentimiento de poseer una verdad oculta, de no ser sólo lo que les parecemos a los demás; conforta con la idea de una irreductible peculiaridad que los otros no pueden conocer porque no podrían comprenderla.


Claudio Magris, El secreto o no

29 de agosto de 2018

Redescubrimientos


Salía del negro desfiladero. La verdad era que ya había salido de él más de una vez. Y seguiría saliendo. Los tratados dedicados a la aventura del espíritu se equivocaban al asignarle a esta unas fases sucesivas: todas, al contrario, se entremezclaban. Todo se hallaba sujeto a infinitas repeticiones. La búsqueda del espíritu daba vueltas en círculo. Antaño en Basilea, lo mismo que en otros lugares, había pasado por la misma noche. Las mismas verdades habían sido reaprendidas varias veces. Pero la experiencia era acumulativa: el paso, a la larga, se iba haciendo más seguro; el ojo veía más allá de ciertas tinieblas.

La búsqueda de Zenón en Opus Nigrum, la joya de Yourcenar. 


¿Debo aceptar recobrar una y mil veces la enseñanza de este pasaje que encuentro vagabundeando por mis notas, mi masa amorfa cúmulo de años? Sí, claro. Eso es. ¿Sera verdad? ¿Es cierto que mi paso se hace más seguro? La impresión es la contraria. ¿Ve mi ojo más allá de ciertas tinieblas? 

No puedo mantener los ojos abiertos. Tengo una enfermedad del sueño de ésas. No aprieto el puño y la mente se deshace en sus objetos. Me deshago en mis objetos. Lo que parece siempre a punto de formarse de deshace. El mundo mismo se deshace.

Debo trabajar como una anciana. Escribí una vez un tuit... Cómo era. Lo he encontrado:

Antes apretaba los puños por haber olvidado. Ahora río al redescubrir mi redescubrimiento.

Pero no río. Debí pensar eso en una época de fortaleza y confianza.

Voy. Voy a trabajar como una anciana: pensando que ha pasado lo mejor.

Que mi obra sea mi rutina. 

17 de febrero de 2018

1943

«...era la imagen del mal secreto del que sufría gran parte de la juventud europea en todos los países, tanto vencedores como vencidos: la oscura tendencia a transformar los ideales de libertad, que parecían ser los ideales de todos los jóvenes de Europa, en anhelo de satisfacción sexual; las exigencias morales, en rechazo de todo tipo de responsabilidad; los deberes sociales y políticos, en vanos ejercicios intelectuales, y los nuevos mitos proletarios, en mitos antiguos de un narcisismo desviado hacia la autoflagelación.»

Ejem.
La piel, Malaparte.

23 de septiembre de 2017

Claritas est quidditas

Las tres condiciones de la belleza

Integridad, armonía y resplandor son las tres condiciones de la belleza. (...)   Pasemos a la tercera cualidad. Durante mucho tiempo no entendí lo que quería decir santo Tomás, pero ya he logrado desentrañar la metáfora que utiliza (es muy infrecuente que recurra al lenguaje figurado). Claritas est quidditas. (...) Este momento lo denomino epifanía. Primero percibimos el objeto como una cosa íntegra; luego como una estructura compleja y organizada: como una cosa, en rigor. Finalmente, una vez comprobada la perfecta articulación de sus partes, lo reconocemos como esa cosa; su alma, su esencia se nos revela de pronto, más allá de su apariencia. El alma del objeto más común resplandeceante nosotros. El objeto alcanza entonces su epifanía. (Joyce, SH, pp. 212-213).

Comentario:

Porque la cosa se embellece cuando la amamos y amarla es atenderla. No toda cosa, sólo la bella. Algo que, por más atención que le dediquemos, no resplandece, es feo.
Feo es lo que, por más atención que le dediquemos, no resplandece. Bello es lo contrario. Y el mundo está lleno de belleza. Hay que saber verla. Se puede entrenar.
Hay quien ve belleza por todas partes y quien sencillamente no ve belleza alguna en el mundo.

19 de septiembre de 2017

Las tres condiciones de la belleza, James Joyce

Las tres condiciones de la belleza (...) Integridad, armonía y resplador son las tres condiciones de la belleza.
Primero percibimos el objeto como una cosa íntegra; luego como una estructura compleja y organizada: como una cosa, en rigor. Finalmente, una vez comprobada la perfecta articulación de sus partes, lo reconocemos como esa cosa; su alma, su esencia se nos revela de pronto, más allá de su apariencia. El alma del objeto más común resplandece ante nosotros. El objeto alcanza entonces su epifanía. (SH, pp. 212-213).
(Claritas es quidditas. Santo Tomás. Esencia.)

El otro día estuve pensando en mi novela. ¿Cuánto tiempo llevo con ella? ¿Vale la pena seguir? (Carta a Stanislaus Joyce, Roma, 10 de enero de 1907, en Selected Letters, p. 143).

He leído ese capítulo varias veces. Tardé cinco meses en escribirlo. Cada vez que termino un episodio caigo en una apatía total de la que parece imposible que salgamos yo y el maldito libro. (Carta a Harriet Shaw Weaver, Zúrich, 20 de julio de 1919, en Selected Letters, p. 240).

La imaginación no es sino la reelaboración de lo recordado. (Cita de Vico, en Ellmann, op. cit., p. 661).

La poesía no tiene apenas en cuenta los ídolos de la gente común, ni la sucesión de las épocas, ni el espíritu de su época, ni la misión de su comunidad. La tarea esencial del poeta es la de librarse de la influencia de los ídolos que lo corrompen totalmente. (CW, p. 135).

El hombre de genio no se equivoca. Su error es deliberado: el umbral de una revelación. (U, p. 182).

El escritor no debería escribir nunca sobre lo extraordinario. Eso es tarea del periodista. (Ellmann, op. cit., p. 457).

Nadie desconfiaba tanto como él del fervor de los patriotas. Como artista no sentía
sino desprecio por toda obra que no hubiese surgido de la disposición más estable del
espíritu. (SH, p. 204).

Sabatini, Federico (ed.), Sobre la escritura, James Joyce. Disponible: https://drive.google.com/drive/folders/0B1Uk0OUWn7NxVVllQjAtNGFTMDA

7 de junio de 2016

«A uno le perdonan la culpa, el compromiso, el heroísmo, pero no el distanciamiento.»

El regreso del húligan, Norman Manea

20 de marzo de 2016

La tabla de las mareas, Menchu Gutierrez

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