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25 de julio de 2024

Santana

Cuando era joven, este día era el inicio del Gran Goce. El día de Santiago, día que precedía a la noche y al día de Santana. Nos fundíamos en la masa y olvidábamos, si alguna vez brevemente la habíamos conocido, la conciencia. Era una disipación del ser que se unía al gran ser de la multitud entregada a la multitud, culebra de mil cabezas. Al amanecer saltábamos juntos entre guirnaldas y nos arrojaban agua desde lo alto, y girábamos, girábamos, girábamos con los ojos en blanco. Rito cumplido, celebración, pueblo. Mi pueblo.

Me pregunto qué sentiría ahora. Probablemente lo mismo, si apareciera allí en medio. Siempre seré una bacante de corazón.

Sin embargo, llegar hasta allí y salir de allí, qué arduo. Ir, quedar, empezar, alcanzar el estado adecuado, regresar, la resaca, el tumulto tras los párpados, en los oídos. El miedo, el rechazo, los recuerdos dolorosos, las asociaciones tristes. ¿Por qué es triste el recuerdo de la felicidad?

La atención está aquí, en el silencio y en los pulsos Theta estos en que me hundo placenteramente.

Afuera, cláxones.

Dentro, yo que débilmente me llamo, con vocecita. Ven, vuelve. Ven, ven que te monte caballito mío…

2 de octubre de 2023

Un día perfecto

Atravesamos la ciudad en ruinas hacia un mar inalterable. Nos protegía del sol la sombra de las colinas. Subimos y bajamos senderos entre prados que se hechían y deslizaban luego por hendiduras hacia la arena. A la izquierda dejamos playas estriadas como costillas, huesos de la roca. Luego, un playón inmenso y relamido con la marea recién bajada y banistas lejanos como hormigas. Incluso a esa distancia, desde arriba, señalamos dos niños de dos años con sus cubos y paletas, sus sombreritos, su caminar torpe, su piel sobrenatural. Al regreso hicimos el amor, comimos un poco de carne y ensalada, hablé con mi hermana. Se puso al cabo el clemente sol de otoño.

20 de junio de 2021

Sofía Andrejevna de León Tolstoi

Creo que un día me daré una puñalada por celos. «Estoy enamorado como no lo he estado jamás»*. ¡Y todo esto por una zafia campesina, gruesa, blanca, horrible! Miraba con delicia el puñal, el fusil; de un golpe, todo habría concluido. Mientras no tenga hijos... Ella está aquí, a algunos pasos. Estoy como loca. Me pasearé en coche. Puedo encontrarla. ¿Y es así como me amaba? Si pudiera, quemaría todo su diario, y con el diario todo su pasado. 

(...) 

He leído los comienzos de sus obras. Por doquier el amor, mujeres; me apena hasta el punto de desear quemarlo todo. No quiero que me recuerde nada de su pasado...

Condesa Sofía Andrejevna de León Tolstoi

*[Se trata de una frase del diario de León Tolstoi, en mayo de 1858, cuando estaba soltero. Se refiere a una campesina de Yasnaia Poliana que fue su amante.]

Esto del diario de Sofía trae a mi mente el recuerdo de una novela... Cuál es, qué es. Breve. Rusia. ¡Es Tolstoi, sin duda! En la punta de la lengua la tengo, ay, ay. Investigo. Lo encuentro, el título: El diablo

Mira tú. la vida y la literatura... 




19 de junio de 2021

Jules Renard

Ninguno de mis libros llega a la segunda edición. Gano por término medio veinticinco francos al mes. Si mi hogar continúa en paz, es gracias a una mujer dulce como los ángeles. Me canso en seguida de mis amigos. Cuando los quiero demasiado me resiento con ellos y cuando ya no me quieren, los desprecio. No sirvo para nada, ni para conducirme como propietario ni para hacer caridades. Hablemos de mi talento. Me basta leer una página de Saint-Simon o de Flaubert para sentirme avergonzado. Mi imaginación es una botella, un culo de frasco ya vacío. Con un poco de costumbre, un reportero igualaría lo que, lleno de suficiencia, llamo yo mi estilo. Halago a mis colegas por carta y los detesto al verlos. Mi egoísmo lo exige todo. La ambición de tener una estatura para poder mirar de arriba abajo el Arco de Triunfo y ese falso desdén por las medallas. Si se me trajera la Cruz de la Legión de Honor en un plato, me pondría malo de alegría y no volvería en mí sino para decir: ¡Llévense esto! La arruga que tengo en la frente se ahonda cada día más, y pronto los hombres tendrán miedo de mirarla y apartarán sus ojos de ella como si se tratara de una fosa. No trabajo siquiera como el que quiere merecer el embrutecimiento y, a pesar de esto, hay algunos cuartos de hora, palabra de honor, en que estoy contento de mí.

29/11/1891

He hecho el cálculo: la literatura puede alimentar a un pinzón, a un gorrión.

*

Barrès olvida frecuentemente que lo que llaman con desdén "un relato" es más difícil de hacer que una reflexión filosófica. Hay críticos que no hablan sino de los libros que se van a hacer.

30/11/1891

Examen. No he trabajado bastante: demasiado refrenado. Pues yo, que en la vida soy más bien un abundante, que hago un gasto nervioso demasiado grande, en literatura, desde que cojo una pluma ya estoy titubeante, con una conciencia excesiva. No veo el libro bello, sino la página torme que pòdria estropear ese libro y que me impide escribir. Repetirme que la literatura es un deporte, que en ella todo depende del método, que hoy se llama entrenamiento. Ningún pelibro en rebasar los límites. 

01/01/1892

El horror que tengo a la mentira me ha matado la imaginación. 

*

La profesión de las letras es, sin embargo, la única donde se puede, sin hacer el ridículo, no ganar dinero. 

*

Hay que confesarlo: no conozco más que la dificultad de ponerse al trabajo, pero la conozco todos los días. 

*

El talento es una cuestión de cantidad. El talento no consiste en escribir una página: consiste en escribir trescientas. No hay novela que una inteligencia corriente no pueda concebir, ni frase, por bella que sea, que un principiante no pueda construir. Queda el levantar la pluma, la acción de ordenar el papel, el llenarlo con paciencia. Los fuertes no titubean. Se ponen a la tarea, sudan. Llegarán hasta el fin. Agotarán la tinta, acabarán con el papel. Solamente esto diferencia a los hombres de talento de los cobardes que no empezarán nunca. En literatura no cuentan más que los bueyes. Los genios son los más gordos, los que penan dieciocho horas diarias de una manera infatigable. La gloria es un esfuerzo constante.

*

He tenido demasiado miedo de admirar libros o acciones. ¡Que mánía, decir frases ingeniosas a las gentes cuando quisiéramos abrazarlas!

01/01/1987

23 de enero de 2020

Nido de tiempo

Necesito tan poco.

No dormirme en mi nido de tiempo.
Entrar en él como en un recinto sagrado.
El juego de hacer votos.
Comienzo.

Sí, así es: un puñado de versos me transforman.

14 de julio de 2018

No sé qué doy

Me avergonzaría tener la debilidad, al fin, de confesar que ahora la clase de insignificancia en que lentamente me convierto, lo que pienso que me he vuelto, ya ni siquiera tiene el sentido que adquiere en mi última frase "un violento silencio". En este momento percibo, de soslayo, en un espejo, un rostro vacío, mi rostro. No tiene el sentido de un violento silencio. A través de la ventana miro realmente "la sonrisa innumerable del mar". 

Bataille


No sé qué doy. Sin duda, escribo amando y buscando amor, pero no sé en qué se encarna ese amor. Y así en mi vida. Mantengo las formas, pero soy perezosa y egoísta. (¿Es cierto eso o tengo tan sólo un mal día?) No merezco a nadie. Y me aman. Recibo amor. Algo debo dar, pero no sé qué es. Siempre he creído que era escucha y palabra, pero ya no estoy segura, porque con pocas personas tengo conversaciones auténticas.
Vuelvo a empezar. No sé qué doy, por qué me quieren. Es una tontería pensar que se quiere a alguien por sí mismo. Ese sí  mismo no es más que eso que da algo. Lo que damos es lo que somos. Así pues, no sé qué doy. 

9 de diciembre de 2017

Diario de nínfula

Mis diarios han sido motivo de sorna durante toda la vida. Sólo dejaron de interesar a mis hermanas cuando crecimos mucho. Nada gusta más a mis hermanos que recordarlos, sobre todo ante los niños. En éste son casi todo recuentos de actividad, anécdotas de chicos que me gustan, amigas, familia, colegio. Pero a veces me pongo un poco estupenda, además de repipi.

(12 años)

Nota a Fany -mayor-
Fany: si cuando seas mayor conservas este diario, solo quiero decirte algunas cosas.
Si eres una gorda llena de hijos, ignorante y cotilla, quiero que sepas que no hay nada que yo odie más. No voy a envejecer, sino que seguiré toda la vida siendo joven de espíritu. Mis planes son: no se que profesion seré, aunque a mi me gustaría ser actriz, dar la vuelta al mundo y saber mucho; no me pienso casar hasta los cuarenta años lo menos y lo que tengo muy claro, es que siempre estaré muy unida a mis padres, mis hermanas y toda mi familia.
***
Ah, estoy pensando que mi abuela no va a morir, pero, que si así ocurriera, me imagino mi sensación al leer este diario.
La quiero mucho, mucho, y lloraría mucho si se muriera, pero simplemente está enferma y...
¡Qué asco me doy! No se si es verdad, pero estoy utilizando a mi abuela para comprobar mis dotes de adivinación y en el fondo estoy pensando que se va a morir, pues soy muy pesimista, pero no quiero, no.
Parece que hoy tengo ganas de filosofar, pero no sé expresarme. Tengo tal revoltijo de ideas en la cabeza que...
A veces e pasa que estoy haciendo una operación donde hay que pensar mucho, y por un momento veo la solución, pero luego pienso para mi: "Es muy difícil, ya lo haré otra vez". Otras veces, por un segundo me imagino qué pasaría si yo no hubiera nacido y por menos de un segundo puedo imaginarme el vacío; que no existo; sin embargo, como ya dije, dura menos de un segundo.
***
Voy a ver si consigo acabar El señor de los anillos, que había empezado ya hace tiempo, porque llevo unos días que ni leo, ni escribo ni dibujo, ni estudio, ni nada; sólo hacer el vago.

(13 años)

En días como hoy, me encierro en mi, y siento ganas de leer y de escribir. Además, no sé si es que soy masoquista o qué, que me gusta, me siento limpia y natural, como si ya no existieran los coches de choque, las discotecas, los bares...
***
Me da por pensar estos días ¿qué haré? dedicarme a fumar, beber y porrearme o no hacer ninguna de las tres cosas y llevar una vida de ecologista empedernido? Creo que por ahora opto por la segunda cuestión, aunque hay momentos en que casi vence la otra. Espero que no. También puede ser divertido vivir sin beber y fumar.
También tengo otra gran duda sobre mi futuro. ¿Qué estudiar? ¿Qué ser?
Todavía no tengo una personalidad definida y esto me preocupa bastante; a veces me da por ser una hippi ecologista; otras por ser una moderna punk y otras por ser una elegante clásica, aunque esa es la que menos. Lo que sí tengo seguro es lo que referente al asunto de los chicos, del matrimonio y del estudio. Chicos, todos los que quiera, matrimonio nunca, y estudio mucho, lo que sea.

7 de noviembre de 2017

Inteligencia

El hábito maestro, el que arrastraba con él todo lo bueno y hacía imposible lo malo, era madrugar. El arrepentimiento me llena. Pero el arrepentimiento es pura arrogancia: oh, qué bajeza de ti, haber caído, haber fracasado, haberte gastado en sufrir durante toda una vida. Deja que te atraviese, como dejas que el miedo o el dolor te atraviesen, para seguir a otra cosa. Relájate, no resistas. Basta de escabechinas.

Creo que me permitiré este experimento que, por sencillez y no poner títulos, llamaré "Diario". 

Magnífica novela de Cynthia Ozick, La galaxia caníbal. Sobre la inteligencia, en realidad. Me pregunto si no hay inteligencia que sigamos admirando una vez la hemos penetrado. Una vez que descubrimos en esa inteligencia clara  el resorte, la pata rota que todas las otras se ejercitan en compensar. Averiguamos cómo construye su andamiaje en torno a la debilidad, para ocultarla. Masas estelares que curvan el espacio tiempo. Quizá la inteligencia más alta es aquella que nada desvía de su trayectoria pura, ningún abandono infantil, ningún miedo a la oscuridad, ninguna confianza traicionada. 
La admiración pierde pureza cuando la inteligencia admirada pierde pureza. A cambio, se enriquece de amor. La lucha del niño por dejar de llorar es la que nos estremece. 
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