16 de diciembre de 2019
Inocencia
Isaac Newton
No sé qué parezca yo a los ojos del mundo, pero para mí mismo he sido como un niño jugando en la costa, distrayéndome de vez en cuando al encontrar un guijarro más suave o una concha más hermosa de lo normal mientras el gran océano de la verdad permanece sin descubrir ante mí.
¿No es eso la inocencia y no es esa inocencia la felicidad? Todo lo que deseo. Ser una niña.
4 de abril de 2019
El orgasmo novela
Sueños de trenes, Denis Johnson
13 de marzo de 2019
Temperley
No insisto más.
El que tenga ojos que vea.
El que tenga oídos que oiga.
Héctor Viel Temperley es más que humano.
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Pabellón Rosetto, larga esquina de verano, armadura de mariposas: Mi madre
vino al cielo a visitarme.
Tengo la cabeza vendada. Permanezco en el pecho de la Luz horas y horas.
Soy feliz. Me han sacado del mundo.
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Y yo lloro porque existe la belleza, a pesar de todo y entre todo.
19 de septiembre de 2017
Las tres condiciones de la belleza, James Joyce
Las tres condiciones de la belleza (...) Integridad, armonía y resplador son las tres condiciones de la belleza.
Primero percibimos el objeto como una cosa íntegra; luego como una estructura compleja y organizada: como una cosa, en rigor. Finalmente, una vez comprobada la perfecta articulación de sus partes, lo reconocemos como esa cosa; su alma, su esencia se nos revela de pronto, más allá de su apariencia. El alma del objeto más común resplandece ante nosotros. El objeto alcanza entonces su epifanía. (SH, pp. 212-213).
(Claritas es quidditas. Santo Tomás. Esencia.)
El otro día estuve pensando en mi novela. ¿Cuánto tiempo llevo con ella? ¿Vale la pena seguir? (Carta a Stanislaus Joyce, Roma, 10 de enero de 1907, en Selected Letters, p. 143).
He leído ese capítulo varias veces. Tardé cinco meses en escribirlo. Cada vez que termino un episodio caigo en una apatía total de la que parece imposible que salgamos yo y el maldito libro. (Carta a Harriet Shaw Weaver, Zúrich, 20 de julio de 1919, en Selected Letters, p. 240).
La imaginación no es sino la reelaboración de lo recordado. (Cita de Vico, en Ellmann, op. cit., p. 661).
La poesía no tiene apenas en cuenta los ídolos de la gente común, ni la sucesión de las épocas, ni el espíritu de su época, ni la misión de su comunidad. La tarea esencial del poeta es la de librarse de la influencia de los ídolos que lo corrompen totalmente. (CW, p. 135).
El hombre de genio no se equivoca. Su error es deliberado: el umbral de una revelación. (U, p. 182).
El escritor no debería escribir nunca sobre lo extraordinario. Eso es tarea del periodista. (Ellmann, op. cit., p. 457).
Nadie desconfiaba tanto como él del fervor de los patriotas. Como artista no sentía
sino desprecio por toda obra que no hubiese surgido de la disposición más estable del
espíritu. (SH, p. 204).
Sabatini, Federico (ed.), Sobre la escritura, James Joyce. Disponible: https://drive.google.com/drive/folders/0B1Uk0OUWn7NxVVllQjAtNGFTMDA
22 de abril de 2017
Agua por la que matan
Aquí estamos de nuevo
de rodillas, la frente al suelo,
permitiendo que nos traspasen mareas
de esa agua por la que matan.
Casi absoluto el silencio.
No quiera yo poseer la belleza.