No me gusta quien hace el ridículo, no, no, no. No es eso. A quien hace el ridículo no se le descoloca un pelo, recorre el inmenso territorio ridículo sin saber dónde está, sin salir nunca de él, sin miedo, sin un temblor. Lo habita repitiendo chascarrillos con el desparpajo y la seguridad de quien come algo crujiente frente a la tele o cree que una mentira repetida se convierte en verdad.
No, no. A mí lo que me gusta, la gente que me gusta, que me excita sexualmente, os lo juro, es la gente que se enfrenta al ridículo. La piel enrojecida, la cabeza alta, la voz como una cuerda fina que se suelta, y, oh, los ojos rojos, los ojos rojos de humillación rabiosa, todo eso me parece maravilloso. No, no, no. No soy sádica. Es admiración. Admiración por su valentía, sin más. La primera vez que hablé en público mis hijos, aunque eran pequeños, ¿habrá alguien más crítico con sus padres que los hijos?, dijeron que se me veía muy nerviosa, que me temblaba el papel en la mano, que sentían vergüenza por mí. ¡Pero a mí eso no me importaba! ¡Debía enternecer y admirar a quien me apreciara! Reivindicaba su respeto. ¡Bobos! ¿No veis que me atrevo, que me enfrento? ¿No veis que el valor es temblar?
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2 de agosto de 2022
29 de mayo de 2019
Miedo
Ah, el pobre adolescente imaginativo y miedoso intentando luchar contra su miedo.
Qué heroica la lucha contra el miedo. Los que no tienen miedo no saben lo que es ser valiente.
Cómo temblaba mi amor, mi niño hombre de mejilla áspera. Su áspera mejilla de la que afeita una pelusa rubia, su pómulo áspero su amor tembloroso de miedo por el derrame infinito cerebral de la muerte y el enemigo dentro, mi ángel de áspero pómulo de pelusilla afeitada. Qué puedo hacer.
Qué heroica la lucha contra el miedo. Los que no tienen miedo no saben lo que es ser valiente.
Cómo temblaba mi amor, mi niño hombre de mejilla áspera. Su áspera mejilla de la que afeita una pelusa rubia, su pómulo áspero su amor tembloroso de miedo por el derrame infinito cerebral de la muerte y el enemigo dentro, mi ángel de áspero pómulo de pelusilla afeitada. Qué puedo hacer.
10 de agosto de 2016
Ríos de terror
Pensaba de pequeña que la carne nervuda que no se podía masticar, aquellos filetes atravesados por nervios duros, era de animales que habían muerto presas del pánico. Ríos de terror. Ríos plateados de terror. Que la carne tierna era de animales que habían muerto en paz.
Porque acabo de ver que decía Damiano que decía Canetti: "Todos esos sentimientos inútiles, como los de los animales antes de ser sacrificados."
Todos esos sentimientos inútiles.
Como los nuestros antes de caer de rodillas, rendidos. Ríos plateados de terror.
Porque acabo de ver que decía Damiano que decía Canetti: "Todos esos sentimientos inútiles, como los de los animales antes de ser sacrificados."
Todos esos sentimientos inútiles.
Como los nuestros antes de caer de rodillas, rendidos. Ríos plateados de terror.
12 de septiembre de 2015
Miedo y vértigo
El miedo y el vértigo van juntos. Por eso hay que detenerse ante el miedo, porque hay movimiento en el miedo, proyección siempre en el miedo, una atracción en el miedo. Si nos detenemos, si anulamos el futuro, el tiempo, el miedo no existe.
Me quitaron una vez el miedo diciéndome que no existía. Que era boba. Que no existía. "¡Fuera, miedo! Vete. No existes."
Felicidad de lo fácil. Quiero hacer eso con todo. "¡No existes, fuera, imbécil, aparta de mi camino!"
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