Amistad recién aceptada y...
—Hola, amiga. Éste es mi poema de hoy. Espero que disfrutes tanto de mi poema al leerlo como yo al escribirlo.
—¿Te refieres al de la delectación armoniosa en tus pupilas?
—Sí.
—Bueno, yo no me voy a correr al leerlo como tú al escribirlo.
—Entiendo. Pues espero que disfrutes CASI tanto como yo, entonces.
—Bueno. Muy bonito, pero no hace falta que me los mandes por privado.
—Es para que disfrutes. Has dicho que era muy bonito.
—No tanto como para leerte más a ti que a cualquier otro poeta de la historia de la humanidad.
—Entiendo.
— :) Bien.
—Te mandaré menos. Cada dos o tres días.
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23 de diciembre de 2016
27 de junio de 2016
Yo soy
-Tu no eres.
-¿Yo no soy?
-No. Era una chica más joven que trabaja aquí, parecida a ti, pero no eres tú.
-Aquí no trabaja ninguna chica más joven.
-Pues tú no eres, te digo.
-Yo soy.
-No, no, te digo que no. Bueno, perdona, ¿eh? Era para preguntar por Irene. Pero si no eres tú, nada.
-Tranquila.
He estado mirando una y otra vez el vídeo en que Thich Nhat Duc se inmola y no grita ni mueve un sólo músculo. Permanece en paz en posición de meditación hasta que cae.
-S-sí… Perdona, ¿eh?
-Claro, no pasa nada. Tranquila.
-Dale recuerdos a Irene.
-No conozco a Irene. Pero soy yo.
-¿Yo no soy?
-No. Era una chica más joven que trabaja aquí, parecida a ti, pero no eres tú.
-Aquí no trabaja ninguna chica más joven.
-Pues tú no eres, te digo.
-Yo soy.
-No, no, te digo que no. Bueno, perdona, ¿eh? Era para preguntar por Irene. Pero si no eres tú, nada.
-Tranquila.
He estado mirando una y otra vez el vídeo en que Thich Nhat Duc se inmola y no grita ni mueve un sólo músculo. Permanece en paz en posición de meditación hasta que cae.
-S-sí… Perdona, ¿eh?
-Claro, no pasa nada. Tranquila.
-Dale recuerdos a Irene.
-No conozco a Irene. Pero soy yo.
28 de mayo de 2016
Diálogos de amor
I.
-No elaboras sentidos. No construyes nada. No haces nada con este amor. Eres estéril.
-¿Y qué demonios quieres que haga con el amor?
-Construir algo, una teoría, un diamante, paladearlo, hacerlo tuyo.
-¡Es mío!
-No. Es como si vivieras sobre la Tierra pero no fueras consciente de su generosidad. Y no me mires así.
-¿Cómo te miro?
-Con ojos de loco. Enfadado.
-¿Y cómo quieres que te mire?
-No quiero que me mires. Quiero que hables. Que digas algo. Eres como un trozo de madera. ¿No quieres nada?
-Te quiero a ti.
-¿Y cómo puedo saber yo eso? Querrías a cualquiera que cumpliera las mismas funciones.
-Sólo existes tú. Déjame en paz,
II.
-¿Qué me miras con ojos de loco?
-Voy a arder de pureza.
-¿Y qué quieres que haga yo?
-Nada. Esto es cosa mía. No te puedo querer así.
-¿Cómo?
-Duele. Demasiada pureza la de este amor.
-¡Y qué quieres que haga yo?
-Tengo que hacerlo real. Ensuciarlo un poco.
-Ensucia lo que te dé la gana.
De la otra le gustaron las nalgas especialmente. Más que las de ella. Y volvió. Más real, según él. Más tranquilo.
-No elaboras sentidos. No construyes nada. No haces nada con este amor. Eres estéril.
-¿Y qué demonios quieres que haga con el amor?
-Construir algo, una teoría, un diamante, paladearlo, hacerlo tuyo.
-¡Es mío!
-No. Es como si vivieras sobre la Tierra pero no fueras consciente de su generosidad. Y no me mires así.
-¿Cómo te miro?
-Con ojos de loco. Enfadado.
-¿Y cómo quieres que te mire?
-No quiero que me mires. Quiero que hables. Que digas algo. Eres como un trozo de madera. ¿No quieres nada?
-Te quiero a ti.
-¿Y cómo puedo saber yo eso? Querrías a cualquiera que cumpliera las mismas funciones.
-Sólo existes tú. Déjame en paz,
II.
-¿Qué me miras con ojos de loco?
-Voy a arder de pureza.
-¿Y qué quieres que haga yo?
-Nada. Esto es cosa mía. No te puedo querer así.
-¿Cómo?
-Duele. Demasiada pureza la de este amor.
-¡Y qué quieres que haga yo?
-Tengo que hacerlo real. Ensuciarlo un poco.
-Ensucia lo que te dé la gana.
De la otra le gustaron las nalgas especialmente. Más que las de ella. Y volvió. Más real, según él. Más tranquilo.
28 de enero de 2016
Chat
...-¿Quién es usted? ¿Cómo ha entrado aquí?
-Tú me pediste amistad.
-Salga inmediatamente o llamaré a la policía.
-Gilipollas.
-Oh, qué lamentable error. Yo no sé quién es usted. Yo no... Usted dice cosas muy feas, como de una cursilería grosera, de una grosería sensiblera.
-Tía, estás enferma.
-Oh, le he ofendido. Discúlpeme. Usted es como es, no puede evitarlo.
-Anda que te den.
-Quédese, se lo ruego. Mire, está oscuro. Todos los bares están cerrados. Solo facebook sigue abierto. Cuénteme algo, cualquier cosa con sinceridad absoluta. Si es así, lo que diga será diamante. Usted, ¿ama?
-Si no me dejas en paz te bloqueo, zumbada.
-No, no se vaya. Diga alguna brutalidad. Una brutalidad es a veces un diamante.
-Adiós.
-Tú me pediste amistad.
-Salga inmediatamente o llamaré a la policía.
-Gilipollas.
-Oh, qué lamentable error. Yo no sé quién es usted. Yo no... Usted dice cosas muy feas, como de una cursilería grosera, de una grosería sensiblera.
-Tía, estás enferma.
-Oh, le he ofendido. Discúlpeme. Usted es como es, no puede evitarlo.
-Anda que te den.
-Quédese, se lo ruego. Mire, está oscuro. Todos los bares están cerrados. Solo facebook sigue abierto. Cuénteme algo, cualquier cosa con sinceridad absoluta. Si es así, lo que diga será diamante. Usted, ¿ama?
-Si no me dejas en paz te bloqueo, zumbada.
-No, no se vaya. Diga alguna brutalidad. Una brutalidad es a veces un diamante.
-Adiós.
5 de noviembre de 2011
— No sabes disfrutar del poder.
— ¿Qué poder?
— El poder de tener a alguien en tus manos.
— ¿Qué poder es ése?
— Éste: me voy y no te voy a volver a ver nunca.
— ¿Qué dices? ¿Es eso cierto?
— Sí.
— Pero tú me quieres.
— Pero tú me quieres más, y me da placer verte temblar. Verte sin piel, ahí, ante mí, llorando. Tiembla.
— ¡No me grabes!
— Tiembla, tiembla.
22 de junio de 2011
Etiquetas
—No estaría mal. Desde luego que progresaría. Voy a poner una etiqueta a este pensamiento y así, cada dos por tres, no tendré más que repetir la etiqueta y ya sabré a qué me refiero. Porque me lo repito cada dos por tres, te digo, y me vuelvo a entusiasmar. Me agoto en puro entusiasmo.
—Hace mucho que yo tengo etiquetas para pensamientos repetitivos, pero no son lo mismo que un pensamiento desarrollado y disfrutado del tipo «Cuando me toque la lotería», o «A partir de mañana voy a», o «Ni una copa más». Qué hermosos, los proyectos.
—Ya, tienes razón. La verdad es que el placer consiste en desenrollar con calma el pensamiento.
—Y creérselo sin que enmohezca.
—No lo olvidemos. Creérselo. Ay, qué lista es ella.
—Y tú, y tú. No es fácil engañarse durante tantos años.
—Ya, ya. Yo me engaño como los ángeles.
—Que sí. Que eres muy listilla.
—Ya. Pásame una aceituna, guapa.
—Bah.
—Venga.
—Como tú quieras.
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